Y llegó Toño

 

 

En la década de los años 40, una cascada de estrellas se sucede en los estadios mexicanos: El Vélez Sarsfield Argentino en 1940; en el 42, el San Lorenzo de Almagro y en el 47, el Racing de Avellenada y el Ferencvárosi de Budapest, donde juega un novato llamado Ferenc Puskas que llegará a ser considerado el mejor futbolista del mundo.

Caen también joyas del amazonas en 1949, cuando el Vasco de Gama  trae a Ademar, Maneca y Friaca, que serán la delantera campeona de Brasil en el mundial de 1950.

Es un largo letargo sin Mundiales, ocasionado por la Guerra. Las pasiones futboleras se refugian en amores fugaces por el España, Atlante, León y Asturias, y la nacional renace al otorgarse a México la sede de la eliminatoria mundialista en 1949.

Ya Luis “Pirata” Fuente y Casarín lucen bigote cuando Rafael Garza Gutiérrez, el Récord de siempre, los une en la selección que disputará la eliminatoria para ir al Brasil,  12 años más tarde de lo que habrían querido muchos aficionados.

En el estadio de la Ciudad de los Deportes, el nuevo coso a un costado de la Plaza México, México golea 6-0 a Estados Unidos con tres goles del “Pirata” Fuente; luego 2-0 contra Cuba y otra vez 6-2 contra Estados Unidos, ahora con tres anotaciones de Casarín para poner el colofón con un 3-0 sobre Cuba.

“El Pirata” ya no llegará al Mundial, en cambio se integra un larguirucho portero que trascenderá por su permanencia la historia mundial. Se llama Antonio Carbajal y se apoda “La Tota”.

Del mismo modo que en Uruguay en 1930, México inaugurará la Copa del Mundo ante Brasil en el Maracaná para ser sacudido por la primera vez que 200,000 personas corearon juntas gol,  una y otra vez, hasta completar el 4-0 definitivo con el que cayó México en el primer juego de “La Tota” en un Mundial.

Carbajal fue el portero titular de la selección no sin cierto toque de suerte, drama e ironía, inherente a la profesión de arquero de futbol.

Jaime Morelos, portero del Necaxa y apodado “el hombre de goma”, fue llamado a disputarle la plaza a la “Tota” Carbajal, pero fue atropellado a las afueras de la concentración de la selección en 1958. Cuatro años después, en 1962, en vísperas del Mundial de Chile, la afición necaxista piensa que sólo una desgracia podría dejar al “portero de goma”  sin jugar el siguiente Mundial. Así será.

En un juego contra el América, Moacyr le encaja un rodillazo en el rostro a Morelos que le rompe la nariz. “La Tota” será otra vez titular.

El 7 de junio de 1962 Antonio Carbajal cumple 33 años en su cuarta Copa del Mundo, en Chile, y consigue su primer récord mundial: recibe a los 16 segundos el gol más rápido de un Mundial con el que Checoslovaquia, ya clasificada, se puso en ventaja.

México terminaría derrotando 3-1 a Checoslovaquia y así Carbajal también celebra la primera victoria mexicana en un Mundial.

A los 37 años, se dispone a jugar su quinto Mundial en 1966, disputando el puesto con un nuevo valor surgido de Guadalajara llamado Ignacio Calderón.

El joven arquero tapatío jugó los dos primeros partidos que México empató con Francia y perdió 2-0 ante Inglaterra, el futuro campeón.

El último juego contra Uruguay, en el emblemático estadio de Wembley,  México jugaba la posibilidad de calificarse a la siguiente fase de un Mundial y “La Tota” Carbajal salta a la cancha a jugar su quinta Copa del Mundo, en el juego más comprometido del seleccionado nacional.

Los mexicanos intentaron todo ante Mazurkiewicz, el legendario portero uruguayo, pero no pudieron siquiera fabricar uno de los goles que les exigía la tabla de calificaciones para avanzar un juego más. En cambio, dos minutos antes del final, Cortés remata con un cabezazo en corto un balón que Carbajal alcanza a desviar dramáticamente con los pies.

Poco después, el árbitro pitó el final y el 0-0 fue la cifra del adiós para el viejo arquero mexicano y su mejor juego: El único juego en un Mundial en que no le hicieron goles.

Dicen las crónicas que el hombre de 37 años rompió en llanto mientras caminaba hacía el vestidor, con la carga de la historia a sus espaldas de ser el portero más goleado en Mundiales del futbol mexicano, pero también el más longevo de todo el mundo.

Pasarían muchos años para que otro futbolista ligara Cinco Copas, el alemán Lothar Mattaus lo logró en el Mundial de Francia 1998; cuatro años para que México supiera lo que era superar la primera ronda eliminatoria en el Mundial de México 1970.

Carbajal jugaría dos años más ante de retirase en 1968. Luego fue un técnico feroz hasta que su salud se lo permitió. Ha sido un hombre que hasta la fecha goza del futbol, porque así también lo sufrió.

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