Y 2292 días después… Holanda vs México

EDGAR VALERO BERROSPE

Habían pasado seis años, tres meses y 7 días a la hora en que comenzó el partido de ayer ante Holanda y el ardor seguía y seguirá… La cuenta infinita del “no era penal” ahí está, y cada vez que sabemos que el rival de la Selección Mexicana es el cuadro de los tulipanes, nos viene a la cabeza aquella infame jugada en la Arena Fortaleza el 29 de junio de 2014, cuando nuestro propio capitán, Rafa Márquez nos condenó a la sexta derrota consecutiva en cuartos de final de la Copa del Mundo.

Claro que la confusión ha reinado y reinará ya de forma eterna, pues muchos aficionados  se han esmerado en tratar de minimizar el leñazo en el pie al eterno Aarjen Robben cuando el encuentro estaba por concluir y que marcó el 2-1 definitivo de aquel duelo. Ese sí era penal, en la Arena Fortaleza, en Brasil, en Sudamérica, y en cualquier parte del mundo. Y aunque la historia ya quedó ahí, sigue doliendo…

Por eso nos engallamos y decimos que ya le ganamos a Holanda, que cero y van dos triunfos consecutivos, que esto, que aquello, pero la verdad es que esa herida no va a cerrar nunca. Tal vez el día que en unos octavos de final de un Mundial nos volvamos a topar con los anaranjados y seamos capaces de ganar, como no fuimos aquella vez. 

El golazo de Giovani es un recuerdo que se va desvaneciendo, el error de Miguel Herrera, el único que cometió ese 29 de junio, sacar a su 10 del partido, sigue como un sello indeleble en la memoria de todos los aficionados, quienes lo hemos juzgado no por haber encabezado la conquista de Auckland, allá en Nueva Zelanda, a donde fue a rescatar un boleto para Brasil 2014, sino porque igual que otros grandes directores técnicos mexicanos, se equivocó en “algo” que significó otro doloroso revés…

Por eso ayer, avanzando esos 6 años, 3 meses y 7 días, me gustó lo que vi. Gerardo Martino abrazó ya el cambio generacional, esos micro ciclos tan criticados por mucha gente del futbol mexicano no han influido aún, pero si le han servido para plantearse qué le ha tocado enfrentar el “terrorífico” momento de buscar a quienes reemplacen a los que ya cumplieron su tiempo con el Tri, muchas vacas sagradas y otras no tanto, que ya no tienen cabida.

También extendió su mano y ofreció su apoyo a jugadores extraordinarios como Héctor Herrera o Héctor Moreno, quienes en medio de las circunstancias que enfrentan en sus clubes en Europa y Asia, han perdido continuidad, pero retienen el talento y que, por ejemplo con el capitán Andrés Guardado, serán de los pocos elementos de la vieja guardia que aún veremos, seguramente, integrando al equipo nacional en caso de que se logre el boleto a la Copa Mundial de Qatar.

La victoria sobre Holanda siempre-siempre será buena, no como una revancha, por las razones que ya esgrimí antes, pero que no se convierta en una cortina de humo. Hay mucho trabajo por hacer, pero creo que Martino hizo su trabajo de forma perfecta. Sin cosas “raritas”, sin cambios extraños, sin alineaciones absurdas como las muchas que hizo Juan Carlos Osorio en su momento. Tomó con seriedad y sobriedad el compromiso y nos obsequió un buen partido, con un excelente manejo de partido ante una selección que aunque no haya sido la “A” en pleno, sigue siendo Holanda.

Estoy seguro que en los próximos meses habrá muchos temas que comentar, pero si esto fue como un reinicio, ha sido excelente. Ah, y por cierto, que “pantalones” de Raúl Jiménez de mandarle al técnico holandés un “no me olvides” con sobriedad al marcar con pasmosa seguridad el único gol del partido…

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