Un campeón lleno de sospechas

 

 

Esta es una polémica con más de cuatro décadas de existencia. Apenas en el 2002, el sueco Gottfried Dienst, quien fue el árbitro de aquella final de la Copa del Mundo entre Inglaterra y Alemania en 1966, reconoció que nunca estuvo seguro del gol con el que los ingleses se pusieron en ventaja para terminar venciendo 4-2 a Alemania, en tiempos extras.

Fue un disparo lejano de Geoffery Hurts que pegó en la parte interna del travesaño y rebotó sobre o pasando la línea de gol. El juez de línea dijo que entró y la polémica se inició.

Hurst anotó tres de los goles ingleses, pero con ese justifican todas las crónicas, las sospechas sobre el único título del mundo conseguido por Inglaterra.

Y es que pocos podían imaginarse que los anfitriones llegarían tan lejos en la Copa del Mundo, cuando sólo lograron un empate 0-0 con Uruguay, una raquítica victoria de 2-0 sobre México y otra por el mismo marcador ante Francia.

Su paso por los cuartos de final también fue discutido. Geoff Hurst consiguió el gol con el que vencieron 1-0 a Argentina, en aparente fuera de lugar, cuando ya Argentina tenía sólo 10 jugadores, tras la expulsión del capitán Rattin desde el primer tiempo por supuestos insultos al árbitro, cuando el robusto sudamericano se tocaba la lengua pidiendo un intérprete, según le contó a Jorge “Che” Ventura en una entrevista para El Gráfico.

Hay quienes cuentan que parte de la tribuna llamó “¡Animals!” a los furiosos argentinos y otros acusan al técnico Alf Ramsey de tratar de evitar el intercambio de camisetas, en una clara falta a las buenas maneras británicas.

El mejor juego, y el menos discutido de Inglaterra fue contra Portugal, el equipo conducido por la “Pantera Negra”, Eusebio.

Bobby Charlton hizo los dos goles ingleses y Eusebio sólo pudo realizar un penal, después de haber dejado todo el talento en el juego anterior contra Corea. Allí anotó 4 goles y remontó un marcador de 3-0  y lo volteó 5-3 a favor de los lusitanos.

Era pues Inglaterra, un equipo envuelto en la discusión y esa no podía faltar en la final ante Alemania.

Los germanos venían de vencer 5-0 a Suiza, empatar a cero con Argentina y vencer 2-1 a España en la primera ronda. En cuartos de final vencieron 4-0 a Uruguay, que terminó con nueve hombres en otro juego de mucho golpeo.

Y en esa misma tónica, los alemanes vencieron 2-1 a los soviéticos que se quedaron con 10 hombres en las semifinales y encomendaron el juego al legendario portero Lev Yashin, quien lo único que no podía hacer eran goles.

Los alemanes tenían más experiencia mundialista y en prueba de ello fueron los primeros anotar en la final a través de Haller, a los 12 minutos de juego. Cinco minutos después Hurst empató con un remate de cabeza que envió las pretensiones británicas hasta el segundo tiempo.

Al minuto 78, Inglaterra comenzó a oler a campeón. Un balón rebotado llega a Peters para conseguir el 2-1, que parecía decisivo. Unos minutos antes del final, Alemania cobra una falta fuera del área y el balón rebotado se pasea por el lado izquierdo hasta que Weber se barre y anota el gol que obligaría a los tiempos extras.

Fue entonces que vino  el discutido gol de Hurst a los 10 minutos del tiempo adicional. En el último momento, Hurst consiguió su tercer gol, dejó el marcador 4-2 y una polémica que nunca terminó.

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