#TomásBalcazar, el elegido de Horacio Casarín

Tomás Balcazar era tan bueno que Horacio Casarín no dudó en seleccionarlo desde la clasificación al Mundial. Este capítulo del libro La Copa de las Fantasías de Jorge Che Ventura y Daniel Esparza narra los tiempos del gloria del ex jugador de Chivas

DE LA MANO DE UN ÍDOLO

Hace tiempo que Horacio Casarín era ya un ídolo del futbol mexicano. Juega ya para el Zacatepec y quizás el único honor que le concedió este uraño futbol mexicano de pantalón largo será dirigir a la selección mexicana de futbol que buscará la calificación para el Mundial de Suiza 1954.

“No se me ocurrió nada mejor que armar el cuadro teniendo como base al subcampeón de México, que era mi equipo Zacatepec”, dijo el goleador a Carlos F. Ramírez en su libro Horacio Casarín: un ídolo y su tiempo.

Y Casarín se declara técnico, seleccionador y goleador del equipo tricolor, una posición que nunca volverá a tener jugador alguno en nuestro futbol.

México jugaría el primer juego de la eliminatoria en el estadio Ciudad de los Deportes, el 19 de abril contra Haití, y Casarín convoca a Antonio Carbajal, Raúl Córdoba y Jaime Gómez como porteros; Baltazar Izaguirre, Gregorio Gómez, Felipe Zetter, José Vela, Narciso López, Luis Ornelas en la defensa; medio campo con Carlos Blanco, Rafael Avalos, Sergio Bravo, José Cáceres y en la delantera Pedro Arnauda, Alfredo Torres, Francisco Hernández, José Mercado, Armando Maciel, Horacio Casarín, Tomás Balcazar, Manuel Serna, Nicolás Tellez y Enrique Manuel Enciso en la delantera.

La victoria fue aplastante: 8-0, donde Tomás Balcazar y Pedro Arnauda consiguen tres goles cada uno para enfilarse a las nacientes estadísticas del balonpié nacional.

Parecía que el ídolo también podía transmitir su toque mágico al equipo nacional. Sin embargo, cuando Casarín volvió su atención al futbol nacional el Zacatepec ya estaba en el penúltimo lugar de la liga, lo que le valió ser cesado como técnico de los Cañeros a mes y medio del segundo juego contra Haití.

El futbolista profesional es fuente de envidias, los ídolos son despreciables para muchos directivos. Horacio Casarín nunca se enteró de su cese en la selección de futbol hasta que los periódicos anunciaron que Pedro Pons, el nuevo presidente de la federación, llevaría a Antonio López Herranz, curiosamente el técnico de su equipo León, al frente de la Selección Mexicana de futbol.

Casarín sólo puede quejarse ante los periodistas que respetan su aureola de ídolo y se regresa a gozar de la gloria que le dejarán sus dos últimos años como jugador. Nunca más volverá a jugar con el tricolor.

El equipo que irá a Suiza estará integrado por: Antonio Carbajal y Salvador Mota; Narciso López, Gregorio Gómez, Jorge Romo, José Rivera y Saturnino Martínez en la defensa; Rafael Avalos, Raúl Cárdenas, Mario Ochoa y Carlos Blanco en el medio campo y la delantera estará constituida por Alfredo Torres, José Naranjo, Agustín Santillán, Tomás Balcazar, José Luis Lamadrid, Moises Jinish y Carlos Septién.

El equipo venció a Haití y Estados Unidos para quedar listo para la aventura en Europa.

Para el Mundial se incorporaron Juan “Chapetes” Gómez, Carlos Carus, Pedro Nájera y Raúl Pina Arellano.

México enfrentará a Brasil nuevamente en Lausana y el subcampeón del mundo le mete otros cinco goles al conjunto mexicano.  Pero Yugoslavia derrota 1-0 a Francia y pone una luz de esperanza al conjunto mexicano que podría jugar un desempate si vence a Francia y Brasil triunfa ante Yugoslavia.

La esperanza milagrosa, pero la suerte está del lado de los galos.

Vincent anota el primero de los franceses y luego, en un intento de despeje, Raúl Cárdenas les entrega un autogol en el segundo tiempo.

Pero los mexicanos reaccionan. José Luis Lamadrid consigue el primero en u remate a centro del “Pistache” Torres y luego Balcazar empata.

Con su coraje los mexicanos se han ganado a la tribuna, pero los santos siempre le dan la espalda al futbol mexicano en el último minuto.

El árbitro español Manuel Asensi marca un penal cuando un balón golpea el cuerpo de Chicho López durante una barrida en el área y Kopa anota en la ejecución final.

Dicen que la tribuna abucheó el injusto resultado. En todo caso la historia le dio valor real al resultado. Brasil y Yugoslavia empataron y cualquier resultado no le hubiese alcanzado ni a México y a Francia para trascender en el mundial.

Erase México

En la pantalla, Jorge Negrete estruja entre sus brazos a Gloria Marín. El rostro abigotado se va acercando lentamente al perfil de nariz diminuta, boca de botón de rosa, como para darse tiempo a que los alientos se mezclen antes de atar los labios para siempre…Justo entonces la cortinilla roja cubre el monitor y una monja supervisa que ha pasado la audaz escena antes de dejar que los niños sigan viendo la película en la televisión empotrada en el gigantesco mueble de madera.

La ventana a mundos imaginarios se vende en México en modelo de consola imperial a  2,545 pesos al contado o en abonos de 33 pesos semanales. Es normal que colegios y casas de la Ciudad de México ofrezcan a sus vecinos las funciones vespertinas del nuevo invento por cinco centavos.

México comienza a ir más rápido. La alegría y el desencanto se suceden en bloque, impulsadas por imágenes y sonidos que hacen del mundo un álbum de visiones perdurables como nunca antes.

Y allí están las imágenes de la muerte de Jorge Negrete, fallecido antes de un concierto en Hollywood, hasta donde vuela a acompañarlo su entonces esposa María Felix quien trae de regreso a México el cadáver del hombre de 42 años que termina con su leyenda víctima de la hepatitis y la cirrosis.

Mundo de imágenes, como las dejadas por María Callas en el Palacio de Bellas Artes unos años antes, estela de recuerdos, sólo igualado a la cauda de escándalos que atrajo el asesinato de León Trosky.

Fantasmas visuales como Frida Khalo, que reposa en su lecho de muerte con una hoz y un martillo que amortajan el ajado cuerpo que dejará de quejarse a través de los colores para siempre.

Hordas de música, discursos, personajes, marcas, atacan con más fuerza que nunca los hogares a través de la radio. Miles de muchachas, ensayan los pasos con sus hermanas y hermanos, a escondidas de los padres, teniendo a Luis Arcaraz y su voz sugestiva como cómplice:

“Bonita, haz pedazos tu espejo, para ver si así dejo, de sufrir tu altivez…” y el hombre que nació en los altos del Teatro Principal de esta Ciudad ya ocupa el cuarto lugar en el mundo con su orquesta según una encuesta que publica en ese entonces la Revista Down Beat.

Los hombres en cambio salen a la conquista de los Salones de baile y no es raro verlos caminando a medianoche de regreso a sus hogares en un México que todavía no tiene pánico a sus noches.

En Bellas Artes la gente aplaude a Ignacio López Tarzo e Isabela Corona en la puesta en escena de Macbeth, mientras decenas de jóvenes se deslizan en la oscuridad de la noche para llegar a hurtadillas a la Calle del Órgano, como han bautizado el área donde se concentran la gayas de la Ciudad de México que suelen espantar a los mirones e indecisos arrojándoles el agua con el que se lavan entre servicio y servicio.

Carlos Chávez es un mito que dirige las mejores filarmónicas del mundo y Manolo Fábregas un rostro que se va haciendo cotidiano en sus apariciones en los Teleteatros que semanalmente presenta la televisión.

En el paisaje urbano, la Torre Latino es un reto por alcanzar para una ciudad que cree tener el cielo como único límite para soñar.

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