Tampoco el deporte será igual, pero ya lo sabíamos…

EDGAR VALERO BERROSPE

Mientras el mundo sigue decidiendo si debe atreverse o no a romper con las ataduras que nos han mantenido enclaustrados los últimos dos, tres y hasta más meses en algunos casos, para que los que no fallecieron de Covid-19 no vayan a morir de inanición, el mundo del deporte comienza a moverse lentamente, temeroso, y con razón, de que la reanudación de actividades no vaya a ser parte del arma mortal que ponga en peligro de extinción a la raza humana (aunque parezca exagerada esta afirmación)…

Los entrenamientos controlados, los eventos sin espectadores o con pocos espectadores probablemente estén tomando por sorpresa a muchos, pero la tendencia, al menos en uno de los mercados más importantes y representativos que es Estados Unidos, era que los aficionados estaban reclamando al tiempo que se daba el cambio de generación y los millenials han tomado más control de la situación, estadios más interactivos, escenarios que no sólo ofrezcan el encuentro entre dos deportistas o dos equipos o una exhibición multitudinaria como los Juegos Olímpicos, sino algo más.

Un claro ejemplo de como se visualiza el deporte por los nuevos espectadores, los que están tomando control de las cosas, es cuando incursionaron en el atletismo y las carreras de los fines de semana dejaron de ser competitivas para ser turísticas. Ya no le importa a nadie ni quién gana, ni si alguien mejoró su marca. Eso ya no es una prioridad. Porque los millennials así lo visualizan.Se trata de socializar…

En el deporte profesional, las tendencias han ido creciendo hacia escenario más compactos, más tecnológicos, incluso más pequeños no solo en aforo sino en cuanto a la percepción de cómo debe de sentirse el aficionado, un tanto cuanto en casa. Un ejemplo que ya he mencionado en el pasado, es que en este milenio, sólo dos estadios de los muchos que se han construido en el mundo, superan los 80 mil aficionados, el de los Dallas Cowboys y el de los Jets/Giants de Nueva York, porque por citar otro ejemplo, una emblemática franquicia como los Yankees de Nueva York, que podría presumir lleno tras lleno en su estadio, también decidió hacerlo más pequeño.

Y puedo citar una infinidad de casos tanto en la NFL, como en la MLB y por supuesto en la MLS. Es más, en México, los estadios de Monterrey, Santos y Chivas, que son los más nuevos, tienen aforos mucho menores que el Azteca, el Jalisco y Ciudad Universitaria. Y no es que las empresas que controlan a esos equipos hayan descubierto el hilo negro, es una tendencia. Y es mundial.

A principios de este siglo, Watt Wacker, el famoso conferencista norteamericano, ya fallecido, señaló que los estadios del futuro, o sea ahora, tendrían sólo unos cuantos miles de asientos optimizados para dar un poco de ambiente a las transmisiones de televisión, que serían como enormes salas de producción multimedia. 

Hoy nos estamos acercando por diferentes razones a esa situación, el distanciamiento social, la baja de interés de los nuevos aficionados de romper la comodidad de las extraordinarias transmisiones de televisión, aunque los enamorados del deporte sigamos pensando que no hay nada como la adrenalina de ir a un estadio. Más aún, si con la existencia de los visores de realidad virtual casi es posible estar sentado en la esquina del estadio y poder ver la cara del quarterback durante toda la jugada de su equipo favorito.

Entre las muchas comodidades que brindan las transmisiones de televisión figuran las repeticiones desde muchos ángulos en alta definición y cámara lenta. Las reacciones inmediatas vía redes sociales, la experiencia es mejor y más completa para una generación a la que no le basta con ver los juegos, de ahí que ya entrados en el tema, de los 17 estadios nuevos que hay en la NFL, bueno 16 porque el Soldier Field fue renovado,  11 aceptan 68 mil aficionados o menos, y el de los Cargadores y los Rams será de sólo 70 mil asientos, pero el de los Raiders, el otro nuevo de este año, aceptará 64 mil.

Además no se puede dejar de considerar que muchos estadios están bajando su capacidad para aficionados “sentados” al abrir nuevas zonas para socializar, con bares, lounges y por supuesto, todos equipados con internet gratis, el mejor de todos, el de los Halcones Marinos de Seattle.

Y ahora, si la capacidad tendrá que ser controlada, al menos durante los próximos dos años en busca de evitar contagios, aún si se encontrara una vacuna que antes de alcanzar una plena distribución podría llevar justo ese tiempo, no esperemos entonces ver estadio repletos, y si la tecnología sigue avanzando, tal vez los estadios del futuro sean sólo para albergar los encuentros deportivos con una millonada de aficionados siguiendolos en gogles especiales de realidad virtual, algo bastante diferente a los tailgates que durante años fueron casi una obligación antes de ver estadios repletos de fanáticos… Esta historia seguirá..

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