“Revanchita pirata” para Monterrey: campeón de Copa frente a un Pachuca desdibujado

“Revanchita pirata” para Monterrey: campeón de Copa frente a un Pachuca desdibujado

Monterrey, Nuevo León

Fue tiempo de revanchas… bueno, revanchitas pirata, tanto para el jugador Avilés Hurtado como para el propio Monterrey y su técnico, el “Turco” argentino Antonio Mohamed. Los regiomontanos vencieron, en final para el olvido, a Pachuca y conquistaron el título de la Copa Mx en su estadio.

Por eso estaban felices. Como si esa hazañita borrará de un plumazo el fracaso y humillación en la Liga Mx, torneo que dominaron de la “A” a la “Z”, pero en la gran final perdieron frente a su acérrimo enemigo Tigres y también en el estadio ese que tiene nombre de banco y que parecía maldito.

Nada es para siempre, dicen. Nada como la victoria, repiten. Monterrey se sacudió esa… mmm… ¿maldición?… No, no es maldición, quizá problema mental que les llevó a perder las dos finales que disputaron en su estadio. 

Y es que esta ocasión Avilés Hurtado sí acertó la única jugada que tuvo, pero esa anotación tampoco borra el penal que voló en el definitivo partido con Tigres y que hubiera obligado los tiempos extra en la final de ensueño que, con su colmillo largo y retorcido, ganó Ferreti.

La coronación de los regios dejan a Monterrey como la tierra de los campeones; la liga, Tigres y la copa, Monterrey.

No es cliché televisivo, como suponen algunos. Cuando decimos que la afición de Monterrey es la mejor del país, es porque lo es. Después del fracasotote en la Liga, de cualquier forma los aficionados regios hicieron una gran entrada. No lleno, pero bueno…

Rayados comenzó bien. Aunque su millonaria nómina organizó buenas jugadas, el partido fue más aburrido que un Necaxa-Veracruz de media semana.

De un solo lado, Monterrey dominó. Ya sería mucho que no, si enfrentaron al mismo Pachuca que fue a hacer un papelazo al Mundial de Clubes. Dirán que el viaje a Japón, que las fiestas decembrinas, que las posadas… El asunto es que nunca lució como una final, ni siquiera final de Copa.

Avilés falló algunas no muy claras. Vangioni se animó por la izquierda. Honda dejó ir otras. Leonel participó sin puntería.

Pachuca respondió a la mitad del primer tiempo. Una escapada de Guzmán terminó en tiro de esquina. Sagal ganó el brinco tras el tiro de castigo, cuando Jara debió definir sin portero, Franco no pudo mandarla al fondo. ¡Vaya error!

Los Tuzos apelaron a las faltas para frenar a su rival. El juego brusco apareció con fuertes entradas del “Burrito” Hernández y Murillo. Monterrey no se quedó atrás, Basanta enseñó los tachones a Honda y pudo irse expulsado, todo terminó con una amarilla para el capitán local.

En el segundo tiempo, Avilés Hurtado entró al área sin el temor que se le vio ante la UANL. Su típico drible dejó parado a Murillo y descontroló a Blanco. Tal vez no fue el mejor disparo, ni llevó buena colocación, pero el alma de Avilés fue en ese balón que pegó en el portero y se fue al fondo de la red. ¡Gol de Rayados!

Los minutos se transcurrieron sin que los Tuzos tuvieran una clara. Alonso quemó su último cartucho en el “Dedos” López. Raúl no significó una solución.

El Gigante de Acero y sus 35,658 almas inundaron el ambiente con el cántico “¡Vamos, vamos Monterrey, te quiero ver campeón otra vez!”…

Así terminó el año futbolera en México. Con una revanchita con sabor a hiel para Monterrey, pero al menos mantendrán el patrocinio de BBVA Bancomer, nombre que lleva el estadio que por fin los vio dar una vuelta olímpica.

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