Patriotas: Si Belichick lo dice, está bien… 

EDGAR VALERO BERROSPE

El mundo del futbol americano volvió a ser movido por las decisiones, podría decir yo, electrizantes de Bill Bellichick, el laureado entrenador en jefe de los Patriotas de Nueva Inglaterra, quien seguramente habrá pedido un buen filete en en el mejor steakhouse de Boston, para cenar y platicar con su nuevo quarterback, Cam Newton, un hombre que ya alguna vez fue el más valioso de la NFL y que se encontraba casi, en condiciones de desperdicio luego de ser dejado en libertad por las Panteras de Carolina al final de la campaña pasada de la NFL.

Nueva Inglaterra iniciará la temporada el próximo mes de septiembre, tratando de ligar su décimo segundo título consecutivo de Campeón de la División Este de la Conferencia Americana, (recordar que la lesión de Tom Brady en 2008 es la razón por la que la racha no sea mucho más larga), y con Bellichick tratando de alcanzar su noveno anillo de Super Bowl, no me malentienda, ya había ganado dos como asistente cuando se hizo cargo de los Patriotas y lo hará, cambiando por necesidad, su estilo de trabajo.

Brady probablemente sea, y los números así lo avalan, el quarterback más seguro en la historia de las bolsas de protección de las ofensivas de la NFL, y mientras el entrenador en jefe de los Pats mantuvo ocupada a la prensa haciéndonos creer que utilizaría a un novato que no ha lanzado cinco pases completos en su carrera, o al veterano Hoyer que está por segunda ocasión en la escuadra de Nueva Inglaterra, su mente ya estaba trabajando en un plan maestro. Muy a su estilo.

Es cierto que Cam Newton no puede mejorar el trabajo de Brady en el sistema de juego donde se ha privilegiado la seguridad y eficiencia del brazo del ganador de seis Super Bowls, pero tampoco lo iban a hacer ninguno de los otros quarterbacks que se ofrecieron en el mercado y quienes, en su mayoría, fueron contratados como suplentes, como Andy Dalton, Jameis Winston, Marcus Mariota. Entonces Bellichick esperó. Y esperó… Y esperó…

La decisión no fue contratar a un pasador con un menor rango de eficiencia en donde Brady se desempeñó con un nivel de excelencia como no se ha visto nunca en este deporte, con un equipo de alas cerradas envidiables incluyendo al mejor de la historia, Rob Gronkowski, quien por cierto también se fue a Tampa, sino cambiar. 

Si Newton se mantiene sano, no hay una razón para que no sea el abridor de Nueva Inglaterra esta temporada y seguro que Josh McDaniels, el coordinador ofensivo del equipo, tendrá que aprovechar la movilidad de su nuevo quarterback con la doble opción de correr y pasar, porque Newton seguro que no habrá de vivir en la bolsa de protección diseñada a la medida de Brady.

Evidentemente Newton quiere revivir su carrera y hacerlo en un equipo de la prosapia de Nueva Inglaterra y donde la famosa deep chart no presenta nada que pueda impresionar a nadie, lo que haga, desde poco, hasta mucho, se notará de forma sobrada. Brady solía hacer mucho por el equipo, la pregunta es cuánto podrá hacer el nuevo pasador al respecto. Su liderazgo tendrá que conocerse de inmediato, aunque en un equipo como los Pats, donde todas las decisiones las toma el mismo personaje, Bellichick, será él quien decida cuanto o cuanto no será protagonista su nuevo quarterback.

Es evidente que Newton es un tipo carismático y de personalidad eléctrica, pero eso no será suficiente si es que Bellichick no puede organizar un equipo alrededor de él. Aunque las 20 campañas anteriores las estrellas fueron y vinieron, siempre tuvo a Tom Brady, esa fue la diferencia. Está por verse si Newton podrá cargar con esa impresionante cantidad de responsabilidades, pero sobre todo, de esperanzas.

Y por supuesto que la tensión y la ilusión, aparejadas entre los aficionados de los Patriotas, se han entrelazado hasta generar el sentimiento de que, tal y como lo ha hecho esos 20 años anteriores, si Bill Bellichick lo dice, está bien… Él sabe lo que hace.

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