Mujer Maravilla y el súper poder del convencimiento

Fiel al credo de su creador, el psicólogo William Moulton Marston, de que una mujer con súper poderes sería una heroína totalmente diferente a los hombres, Mujer Maravilla 1984 es la primera que rompe el paradigma de que todo en los superhéroes es fuerza bruta.

Gracias a #CInepolisKlic por fin pudimos ver el esperado filme que debió estrenarse el verano pasado, en el que la directora Patty Jenkins le da un giro completo al personaje, como DC lo hizo con Batman el Caballero de la Noche.

Para empezar la Mujer Maravilla no oculta su identidad por miedo o por algún trauma. Lo hace por discreción, porque simplemente no desea llamar la atención e incluso apela a ese sentimiento en una niña que la entiende perfectamente.

A diferencia de Batman o Supermán, sus batallas y vuelos son una verdadera recreación danzística, donde hasta los golpes se deben tirar con estilo. Por si fuera poco es la primer heroína que prefiere renunciar a su deseo más sentido, por el bien común, algo que el Supermán de Cristhoper Reeve no pudo hacer cuando optó por usar sus poderes y revivir a Luisa Lane.

A diferencia de Batman vs Superman, la batalla final no se resuelve por la fuerza, sino por un super poder jamás aplicado hasta ahora en estos tipos de filmes. El poder de convencer. La película ya está disponible en diversas plataformas digitales.

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