México no podrá vencer el #Covid19 sin deporte

DANIEL ESPARZA

A pesar de que desde 1908 la Educación Física ha estado ligada a la Educación Pública en México, principio ratificado por el Congreso Constituyente de 1917 cuando consideraron el ejercicio y el deporte como parte de la educación integral que debía otorgar al Estado, más de 100 años después ni la educación física ni el deporte han permeado en la cultura del mexicano, ni como educación y menos como salud.

#FODEPAR #Deporte #Educación

Atacados por enfermedades crónico degenerativos y ahora el #Covid19, que afecta con mayor severidad a quienes sufren de hipertensión, diabetes y obesidad, nuestro sistema médico sólo contempla la multiplicación de hospitales, plantilla de médicos y compra de respiradores artificiales, sin plantear siquiera una estrategia preventiva que contemple la activación física y el ejercicio.

De acuerdo al último estudio elaborado por INEGI, en el 2017, sólo 42.3% de mexicanos, mayores de 18 años, se mantienen activos físicamente, siendo los más inactivos los que se encuentran arriba de los 45 años, especialmente las mujeres cuyo nivel de sedentarismo es de más del 70% cuando llegan a los 55 años de edad.

Ante ese panorama y la prevalencia del Covid19, junto con la influenza en los próximos años, el futuro se vislumbra pavoroso para 6 de cada 10 mexicanos, que después de los 18 años sólo se dedican a comer, beber y engorda, para seguir aumentando el número de diabéticos, hipertensos y por supuesto muertos por Covid19.

Ante ello, la estrategia del gobierno federal de cerrar la puerta al virus, con el estornudo de etiqueta y el lavado de manos se antoja como querer curar el cáncer con un mejoralito.

El desinterés por defender el Fondo del Deporte para el Alto Rendimiento demuestra la poca importancia que otorgan los políticos a los deportistas, entrenadores y figuras de alto rendimiento, cuya actuación es indispensable para ofrecer modelos aspiracionales para millones de niños y jóvenes.

Para muchos talentos deportivos la desaparición de su beca, los obligará a olvidarse del deporte y ponerse a trabajar para pagar su escuela o garantizar su futuro. Recuerdo a Víctor Cervera Pacheco, cuando siendo gobernador de Yucatán dijo a un niño deportista que estaba invitado a representar a su país: “En mi época, cuando te invitaban a competir, mejor te daban dinero para tu casa”.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, en México nuestro gobierno continúa pensando que los deportistas no son indispensables, ni inciden en la salud pública y los buenos hábitos, como lo hacen los hospitales, los médicos o los maestros.

Como en un cuadro de Botero, sigamos felices con nuestros índices de obesidad sin hacer cuentas de lo que esas cifras representan en dinero en equipamiento médico.

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