Los verdaderos deportistas mexicanos y “los otros”… (Ahí te hablo “chapo”)

EDGAR VALERO BERROSPE

Le puedo asegurar que he tenido momentos muy emocionantes a lo largo de los 34 años en que me he dedicado a esta profesión. He conocido a grandes personalidades, he entrevistado a otras muchas. Conocí muchos lugares, pero sobretodo, he vivido extraordinarios capítulos, por citar un par de los más significativos, cuando ví y narré en el Thomas and Mack Center de Las Vegas la pelea en la que el gran Julio César Chávez derrotó a Héctor “Macho” Camacho y otra, cuando en el Estadio de Wembley ví a la Selección Mexicana de Futbol derrotar a la de Brasil para coronarse Campeona Olímpica en Londres 2012.

Ví a Maria del Rosario Espinoza ganar la medalla de oro en Beijing; transmití en vivo la pelea en la que Juan Manuel Márquez derrotó a Manny Pacquiao, y aquella gesta extraordinaria de cuando Marcvo Antonio Barrera se impuso al príncipe yemenita, Naseem Hamed. Entrevisté a Fernando Platas cuando ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sydney en el 2000 y transmití en vivo la apoteósica victoria de Ana Gabriela Guevara en el campeonato mundial de Atletismo en el 2003. Esas y muchas más fueron gestas extraordinarias realizadas por mexicanos.

Estuve en Sudáfrica cuando el Tri se impuso a Francia y en Rusia cuando derrotaron a Alemania. Viví a su vez en Alemania 2005 en la Copa Confederaciones la victoria sobre Brasil y vi coronarse a la Selección Nacional Sub-17 en el Estadio Azteca. Todos estos eventos y muchos, pero muchos más, involucraron a brillantes compatriotas alcanzando la gloria que sólo el deporte puede dar. 

He tenido el privilegio de escuchar el Himno Nacional mexicano en lugares tan lejanos y tan extraños como usted pueda imaginarse. Japón, Corea, China, Australia, Sudáfrica, por supuesto en toda Europa en Alemania, España, Italia, Francia, Holanda, Rusia, y, por supuesto Estados Unidos muchas veces y otras tantas en Canadá. Siempre me he sentido orgulloso y siempre he admirado a los deportistas de nuestro país que han cruzado fronteras para triunfar. Todos ellos hicieron un sacrificio para lograr el triunfo y estoy seguro que fue muy complicado alcanzar el éxito.

A la mayoría de esas figuras las he entrevistado a lo largo de los años, Hugo Sánchez, Rafa Márquez, Zague, Carlos Hermosillo, Ana Guevara, María Espinoza, Memo Pérez, Paola Espinoza, Chucho Ramírez, Javier Aguirre, Jesús Mena, Felipe Muñoz, Fernando Platas, Cuauhtémoc Blanco, Miguel Herrera, Juan Manuel Márquez, Erik Morales, Giovani Dos Santos, Andrés Guardado, Oscar “conejo” Pérez, Ernesto Canto, Marijose Alcalá, Carlos Girón, la lista es muy larga pero todos ellos coincidieron en algo, nunca sintieron una emoción más grande en su vida, que escuchar el himno nacional mexicano, antes de una competencia disputada en el extranjero o después de haber obtenido el triunfo y escucharlo en el podium de los vencedores.

Todo esto que le cuento es porque a mi en lo personal no sólo se me enchino la piel, sino que por ejemplo, aquel día en Wembley tras los dos goles de Jared Borgeti, al finalizar el encuentro por el oro olímpico se me nublaron los ojos, me sentí orgulloso de ser mexicano y de haber visto la gesta monumental de todos esos muchachos mexicanos alcanzar el sueño dorado, consumar la más grande conquista que el futbol mexicano haya conseguido en su historia. Todos ellos, estoy seguro que jamás habrían renunciado a representar a México.

Cuando mi admirado Rommel Pacheco fue impedido de portar el uniforme mexicano y no vio ondear la bandera de nuestro país en el Centro Acuático de Río de Janeiro el día que ganó la medalla de oro en la Copa Mundial de la FINA, lloró más por esa situación, que por la emoción misma de haber conquistado el lugar más alto en el podio de vencedores. Así, con su playera con la imagen de Popeye el Marino, subió al podium en medio de la ignominia, pero cantó a capela el himno de México. Mexicano de cepa pura…

Ahora, después de toda esta historia que le he contado, usted ya sabe lo que pienso acerca de la absurda posición de Luis Montes de “renunciar” a la Selección Mexicana porque “no lo alinean” y porque dice que como no juega, regresa fuera de forma y desmotivado. Un mexicano, como dice el anuncio aquel de la cerveza, nunca se raja… Pero sí, hay mexicanos que según veo, no se sienten tan orgullosos de serlo, les hemos dedicado mucho espacio y mucha tinta, mucho tiempo, que no se merecen… Todo este gasto debería de ser enfocado, siempre, en todos esos otros que le he mencionado, y los que vienen siguiendo sus pasos. Hay necesarios, pero en el deporte, no hay indispensables…

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