Las decisiones nunca unánimes del futbol

EDGAR VALERO BERROSPE

Es evidente que en el futbol mexicano cada quien jala agua para su parroquia. Nunca hasta antes de la semana pasada, habíamos escuchado que en una junta de dueños o antes de presidentes o antes de antes (sí, así digo, “antes de antes”) de todo tipo de colados a las juntas decisivas, se mencionara que la decisión había sido unánime. Tras la última reunión tanto el presidente de de la Liga MX como otros personajes de distintas envergaduras dijeron que sí, que había sido unánime la cancelación del torneo de Clausura 2020. Pero no fue cierto.

Apenas habían transcurrido unas horas cuando don Alfredo Álvarez Cuevas hizo unas puntuales declaraciones señalando que de ninguna manera habían apoyado una propuestas de esta naturaleza, más aún cuando la Máquina Celeste era el líder del torneo. Y de la misma manera que lo escribí yo la semana pasada, puso (pusimos) en tela de juicio que el asunto de los “contagiados” de Santos fuera real. Más aún, cuando se dieron un soberano jalón de pelos quienes manejan la información en el Municipio de Torreón de Lerdo, al “declarar” que había “x” número de contagiados, de x, y, z edades, pero se omitieron sus nombres. ¡Claro! no fueran a violar sus derechos humanos.

Digo, si a los asesinos, secuestradores, narcos y demás les cuidan sus derechos humanos, ¿porque a los futbolistas contagiados “contra su voluntad” (evidentemente) no se les habría de proteger?… Acaso la gente que ha estado cerca de esos contagiados ¿no merece saber en qué riesgo están? ¿No se debería de informar para que quienes hayan tenido contacto con ellos tomen las providencias necesarias?

No… Según las autoridades de Torreón y la Directiva de Santos, encabezada por un “fulano” que no se si tenga algo que ver con el futbol, pero que evidentemente es muy cuate del accionista mayoritario Alejandro Irarragorri porque lo puso de presidente, no hay razón para hacer público de quien se trata. Bueno, deben ser más importantes que el Primer Ministro de la Gran Bretaña o Tom Hanks o cualquiera de las muchas celebridades de todos los campos que han dicho públicamente que se contagiaron y que han iniciado una cuarentena o ya la terminaron incluso, con las consecuencias o sin ellas, que pudo haber acarreado dicho contagio.

Y es que en la Federación Mexicana de Futbol dejó de mandar el Club de Tobi, y ahora hay otro Club, el de Lulú, sólo que como el de Tobi no se extinguió, entonces los agarrones están a la orden del día. Los que hablan más, como Jesús Martínez o el mencionado Irarragorri deben creer que siendo más famosos serán más influyentes al interior de la Federación. Lo que se les olvida es que hay directivos de calidad moral indiscutible y que son no sólo más ricos, sino mucho más influyentes en el deporte y en el país, sólo déjeme citar, por ejemplo, a don Valentín Diez Morodo, a quien yo dudo mucho que haya alguien que se le pare enfrente y le tosa. El caso de los señores Guillermo y Alfredo Álvarez Cuevas, de quienes muchos pelafustanes hablan como si hubieran sido sus compañeros de la escuela, pero que se mueven en niveles que muchos de los “suspirantes” futboleros, o nuevos ricos, ni siquiera se imaginan.

Yo se que aunque a mi no me haya gustado la cancelación del torneo, a la mitad o tal vez a todos los que participaron en la mentada junta les tiene absolutamente sin cuidado mi opinión, pero como soy libre de expresarla, seguiré diciendo que entre los directivos del futbol mexicano hay una bola de mentirosos y farsantes, algunos que tratan de aprovechar las circunstancias para tomar posiciones de poder. El punto es que cancelar el torneo no sólo no les va a dar ese poder sino que incluso les afectará el poder adquisitivo, porque ¿que creen? ¿Que Televisa, Azteca, Fox, ESPN, Imagen, les vana a seguir pagando los derechos de lo no ejercido? ¿De verdad no se han dado cuenta que pierden más de lo que ganan?… Y que en el pleito que ya traen no es como en la “perinola” donde no hay un “todos ganan” sino más bien un “todos pierden”.

Y encima se les apareció la FIFA para decirles que ya se dejen de payasadas con lo de la multipropiedad que aunque no haya pruebas de que haya producido un real conflicto de intereses, se presta a aquello de “no hagas cosas buenas que parezcan malas”. Y lo sabe Irarragorri y lo sabe Jesús Martínez y lo sabe Jorge Alberto Hank, bueno, a este último ya le tumbaron la mitad de su “multipropiedad”, pero se hacen como que no saben nada y fingen locura, así como el comentarista de cabecera de Martínez quien ahora ya opina que la multipropiedad le hace bien al futbol mexicano… Ser nuevos ricos no les dará prosapia,y mientras sigan dándose de topes unos contra otros el futbol mexicano no será respetado, aunque me digan lo contrario. 

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