La solución que no soluciona nada…

EDGAR VALERO BERROSPE

Es entendible la desesperación que estamos viviendo millones de personas en todo el mundo. Los claustrofóbicos, peor. Con poco o casi nada que hacer, no hay el consuelo que en otros momentos de angustia y de presión hemos tenido. El bendito deporte suele ser un “curita” del estado de ánimo, pero huelga decirle a usted lo que ya sabe, porque lo está viviendo como yo, todos los días.

Cuando fue el terremoto en México en 1985, o la explosión de San Juanico, que estuvimos en un duelo nacional, empezamos a salir de la tristeza viendo lo que pasaba en “otros mundos”. Había beisbol y NFL y automovilismo y deporte en Estados Unidos y Europa. Cuando nos atacó el N1H1 también. Y estuvimos encerrados unas semanas, pero sólo estábamos encerrados, no estábamos desconectados. La cosa ahora es diferente.

De tal magnitud es el asunto que el Draft de la NFL entre jueves, viernes y sábado atrajo a una cantidad de teleespectadores que jamás había seguido este evento. Millones, muchos millones. Más que los del año pasado y que el antepasado. Más que nunca.

Evidentemente no sólo los que no tenemos nada que ver que no sean películas en Netflix, Amazon Prime o los otros servicios poco evolucionados de Cinépolis Klick y Blim estamos desesperados. También los que han vivido del deporte y han hecho fortunas descomunales con base en la venta de los derechos de televisión y los patrocinios. Porque, es de esperarse, si no hay eventos, no hay empresas que paguen esas cifras brutales que alimentan a consorcios todopoderosos, porque no hay oferta de eventos.

Ya le comentaba yo hace algunas semanas que una de las empresas más golpeadas en Estados Unidos fue la gigante ESPN (que forma parte de la más gigante corporación, Disney, que también ha sido brutalmente sacudida en sus ingresos, que no es lo mismo dejar de ganar que perder, aclaro) porque la gran mayoría de los eventos deportivos que debían haberse transmitido en estas ya muchas semanas, era a través de esta consorcio. 

Pero, como los machos, ESPN ha aguantado y lo mostró con la impresionante coordinación en la transmisión digital del mencionado Draft, en el que podríamos decir en términos correspondientes, no hubo ni un “glitch”. Nada se atoró, ni siquiera porque el principal protagonista, el comisionado de la NFL transmisión el evento desde el sótano de su residencia, interconectada de forma casi mágica con lugares remotos como el súper yate del propietario de los Vaqueros Jerry Jones.

Y mientras eventazos como ese nos dan gusto, y la neta, hasta cierta envidia, acá en nuestro querido México, le damos importancia a la mamarrachada esa denominada eLiga MX, que es como si se transmitiera en televisión, con comentaristas estelares y producción estelar, el juego de futbol siete de sexto A contra sexto B, de la primaria “Leona Vicario” de Iztapalapa. (Le soy honesto,no se si haya una primaria “Leona Vicario” en Iztapalapa, pero casi le aseguro que sí).

Y luego, los medios, nosotros, nos embarcamos en la payasada de dedicarle tiempo y esfuerzo a seguir el duelo de habilidades e inhabilidades de algunos jugadores de los equipos, que, puede ser que en sus ratos libres y de aburrimiento en las concentraciones se pongan a jugar FIFA 19, o el número que sea, pero de ahí a que representen algo más que sus deseos reprimidos de haber sido niños “con lana” para haberse comprado los mejores videojuegos en su infancia en vez de cuando ya están más peludos que los changos de Chapultepec, eso es otra cosa.

Ahora, si la Federación Mexicana de Futbol y el funcionario que se metió un “churro” para generar tan brillante idea, hubiera propuesto que cada equipo seleccionara a un jugador, su mejor jugador de videojuegos y lo hubiera puesto en un torneo con esas bases, de “fulanito de tal del América” contra “fulanito de tal del Tijuana”, la historia hubiera sido diferente.

Pero ni el “chaquito” es el Cruz Azul, ni Giovani es el América y es una verguenza que Luis Fernando Tena declare que Chivas “también quiere ser protagonista de la eLiga”, cuando, con todo respeto, y sin él, Chivas no ha sido protagonista de nada en los últimos cinco torneos.

Es un engaño, una vil fachada tratando de entretener a la gente, de sacarle dinero a los patrocinadores y que la verdad, creo que la mayoría pensamos que no tiene ningún caso. No sirve de nada, no entretiene, no significa nada. Y Cruz Azul, por cierto, es el líder de la única liga que si cuenta, bueno, después del trancazo que le dieron al “ascenso mx”, ya no es la única que cuenta, corrijo, es la única.

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