La política como herramienta de cambio

ANSELMO ZARAGOZA

La política es el instrumento del quehacer público, es la herramienta perfecta de transformación social, que conlleva el importante ejercicio de la función pública a favor de todos y cada uno de los ciudadanos de cualquier país.

El hacer política, consisten en entender el sentimiento de una nación, sus necesidades y oportunidades, para seguir avanzando progresivamente y reducir la brecha de desigualdad y libertad con la que se define el binomio democrático. Avance, que debe vislumbrarse desde cualquier orden de gobierno, sin desconocer en ningún momento la naturaleza misma del Estado Federal y de la República democrática, laica y representativa.

Este quehacer político, obliga a todos aquellos (que en estos momentos ostentan y aspiran a un cargo de elección popular), a observar, entender y hacer suyas las demandas y necesidades ciudadanas, que en la mayoría de las veces se entienden equivocadamente como reclamos sociales, pero que, no son otra cosa más que pedimentos de ayuda para mejorar su entorno social y por ende su calidad de vida y es, en este punto, en dónde se debe hacer uso de la política como herramienta de cambio, de progreso, de utilidad pública; para que nuestros gobernantes sean capaces de conducir y definir el sistema democrático, con el dialogo, el conceso para la formación de acuerdos políticos y decisiones de autoridad encausadas a mitigar las causas de la injusticia social de forma solidaria, para beneficio de la colectividad, pero jamás con acciones represivas o clientelares, que pongan en entre dicho el bien hacer y el bien ser del gobierno.

Efectivamente, la política como herramienta, debe ser utilizada por los gobernantes, para alcanzar en la medida de lo posible la capacidad comprensiva de los asuntos más significativos del Estado, del gobierno (como lo son los temas económicos, sociales, culturales, ambientales, de movilidad, etc…), para poder dirigir y diseñar verdaderas políticas públicas, que puedan generar mejores condiciones de bienestar y paz social, sin distinciones de ninguna índole y con respeto a la alteridad. Por ello, es importante que volteen a ver a la ciudadanía, para sumar esfuerzos, talentos y opiniones, haciendo a un lado las divergencias para que los unan las convergencias; con la única finalidad de alcanzar una verdadera gobernanza, que permita y garantice avanzar hacia un verdadero Estado democrático, justo, pacifico y libre; con estructuras firmes, solidas y bien definidas; dejando a un lado la violencia institucionalizada y la critica estéril e inútil, que a los ciudadanos no les beneficia en lo absoluto y al país lo paraliza cada vez más.

De esta manera, ciudadanía y gobierno, utilizará la política como herramienta de cambio, para vigilar y exigir qué dentro del Estado de Derecho, se fortalezcan las instituciones, se combata con eficiencia la inseguridad, se diseñe una verdadera política social que ayude a mitigar y estrechar la brecha de desigualdad, se active la economía, se priorice la salud, en general, se pueda avanzar al materialismo real del ideológico democrático, el fin del Estado que es el Bien Común.

Cómo corolario, no me resta más que reconocer a la Política como herramienta de cambio, que hoy más que nunca se presenta, cómo la única y mejor opción, para que los gobernantes lleven a cabo lo mejor de si mismos, de sus ideales, de sus prelaciones con objetivo de lograr la conjunción entre ciudadanía y gobierno, para encauzar sus metas en beneficio de todos, de la mejora comunal, que es y será por siempre el mejor legado que cualquiera pueda heredar, para que la historia se los reconozca y no se los recrimine.

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