La #NuevaNormalidad en los Hoteles, libres de #COVID

De entrada olvídese de la ayuda espontánea para bajar su equipaje. Los empleados, con tapabocas y enguantados tendrán que esperar su autorización expresa para tocar sus maletas. La nueva normalidad en los Hoteles Libres de Coronavirus en la #CDMX.

Antes de acceder, el huésped deberá limpiar su calzado, tomarse la temperatura y lavarse las manos con gel, para luego poder registrarse. Es posible le ofrezcan una pluma para firmar, pero también le sugieren cargar la propia para evitar emplear una del mismo hotel.

No puede subir más que una persona al ascensor y olvídese del pequeño dulce o chocolate, con tarjeta de su camarera, que solían dejarle en la cama. En cambio, encontrará un kit de limpieza con careta, cubre bocas de tres capas, gel y una pequeña botella de líquido esterilizante. Es la nueva normalidad en las habitaciones.

La austeridad es total. Fuera del control remoto, se han eliminado relojes despertadores, vasos, hieleras, propaganda y también la Biblia que algunas cadenas dejaban en el cuarto. Incluso han sido eliminados los cajones, para evitar puedan convertirse en refugio del virus.

También está suspendido el servicio de hielo o la venta de productos higiénicos, como cepillo de dientes, pasta, gel para peinarse, que muchos hoteles solían ofrecer gratuitamente o en dispensadores de venta pública.

Olvídese también del extenso menú para la habitación. La variedad es poca, debido a la necesidad de que todo tiene que ser emplayado y distribuido en los cuartos. El personal también es escaso en los hoteles, debido a las restricciones, así que será imposible aspirar a una sopa muy caliente o a un filete que venga crepitando aún con el aceite.

No hay opción de bajar al restaurante o al bar. Todo está cerrado. Así que lo más que puede aspirar es a pedir un Uber Eats, siempre y cuando se comprometa a bajar a recibirlo fuera del hotel, pues el personal por ningún motivo se lo llevará a su cuarto.

Sin duda, la nueva normalidad en los hoteles difícilmente puede convencerlo a uno de someterse a toda esta normatividad por recreación. Será la necesidad de trabajo la que obligue a los primeros huéspedes a atreverse a registrarse en los hoteles, donde cada cadena tendrá que tomar sus propias precauciones.

Así la nueva normalidad.

A %d blogueros les gusta esto: