La lucha libre que el viento se llevó…

EDGAR VALERO BERROSPE

Mañana no se publica este querido diario así que no habría forma de contarle en tiempo y forma una historia que sucedió hace 33 años y que fue el principio del cambio en la historia de la lucha libre mexicana.

Y la historia tiene que ser contada en estas paginas, porque fue aquí donde nació, se ideó, se perfeccionó y dio inicio a lo que con el paso de los años, los lustros, las décadas, terminó por cambiar nuestra

romántica lucha libre.

La Copa Ovaciones celebrada el 1 de Mayo de 1987, un año después de que falleciera el patriarca de la lucha libre, mi papá, don José Luis Valero Meré, quien ya había generado la primera aproximación de lo que

sería este evento, que, finalmente fue desarrollado por mi hermano Luis Roberto y yo, y que se encargó de reunir por vez primera en la historia, en un torneo de tercias, las mejores del momento y con muchas fulgurantes estrellas de todos los tiempos, a los mejores gladiadores de los dos grandes grupos de la Lucha Libre Mexicana, la

Empresa Mexicana de Lucha Libre (ahora denominado Consejo Mundial) y Promociones Mora Flores, simplemente llamada el “grupo de los independientes”.

Fueron 24 ases, muchos de ellos que regresaban al Toreo de Cuatro Caminos, y por supuesto muchos que se habían convertido tras la desbandada de 1975 en las principales figuras del deporte espectáculo.

Mil Máscaras, el Hijo del Santo, Tinieblas, Huracán Ramírez, Villano III, Sangre Chicana, el Satánico, MS1, Masakre, Anibal, Villano I, Dos Caras, Canek, Lizmark, Signo, Navarro, Texano, Perro Aguayo, Silver King, Fishman, Enrique Vera, Brazo de Oro, Brazo de Plata y el Brazo.

La lucha libre mexicana no había visto reunida jamás esa cantidad de súper estrellas, de dos grupos diferentes, de varias generaciones diferentes, figuras de leyenda como Huracán Ramírez y Tinieblas que regresaban a casa. Mil Máscaras, ya convertido en el coloso de colosos después de años y años de lucha en el extranjero, el Perro y el Villano III, los amos del coliseo más famoso que haya tenido México, con todo respeto para la vetusta y también legendaria Arena México.

Muchos de los que le he mencionado ya se nos han adelantado en el camino, pero ningún momento mejor a este para recordarlos, a mi padrino Daniel García-Huracán Ramírez, a Arturo Díaz Mendoza-el Villano III, Jesús Díaz Mendoza-el profe Villano I, Chucho y Juanito Alvarado Nieves -el Brazo de Oro y el Brazo, Pablito Fuentes-MS1,

Radamés Cocco-Masakre, Cesarito González-Silver King, Juanito Baños-Lizmark, Juanito Aguilar-el Texano, Nacho Carrillo-Anibal y por supuesto don Pedro Aguayo Damián el maravilloso Perro Aguayo.

Aún recuerdo las notas de Eye of Tiger sonando como música de fondo para la salida rumbo al cuadrilátero de los 24 ases, para dar paso a que se quedaran los capitanes de cada tercia y así conformar las cuatro luchas de tercias a una caída, luego las semifinales y la estelar a dos de tres sin límite de tiempo.

Antes de ese día nunca se había ocupado música para que salieran los luchadores hacía el ring y así nació lo que llegó a ser el evento de lucha libre más importante de México. En aquella tarde del 1 de Mayo de 1987 los referís en turno fueron dos señorones, don Jesús Díaz Mendoza-Ray Mendoza y don Carlos de Lucio Lagarde-Karloff Lagarde.

También se nos fueron los empresarios que nos permitieron mezclar a los de “la seria y estable” con los “independientes” y con los “súper independientes”, don Francisco J, Flores y don Francisco Alonso Lutteroth-Paco Alonso, cabezas de las dos empresas más importantes que han existido, con respeto y sin él, para lo que han hecho con la otra empresa que fue modelo de innovación, AAA de mi fallecido amigo Toño

Peña.

La locura causada por esa Copa Ovaciones de 1987 cimentó que cambiaran mucho las promociones, “Inventamos” a The Killer, a “El Indómito”, a “Andy Barrow”, a Mr. México, revivimos a los “Potros Salvajes”, hicimos estrella al “Hijo del Diablo”, mantuvimos la leyenda de “Black Shadow Jr.”, proyectamos al sitio que merecía al Villano I,

acrecentamos la leyenda del Perro Aguayo y el Villano III. Hicimos que se respetara el estatus de Enrique Vera, los Brazos se convirtieron en la terna más famosa de todas aun a pesar de haber perdido las máscaras con la Tercia Imperial de los Villanos I, IV y V.

Trajimos de regreso a las vacas sagradas a la Arena Coliseo el 1 de Enero de 1987 y se atascó el Toreo para ver el debut en México de The Killer. La lucha libre mexicana vivió sus mejores momentos antes de que el canto de las sirenas arrebatara la promoción al Ovaciones, donde publicábamos dos paǵina diarias con información del pancracio, para creer que en la televisión habría un boom que nunca llegó y que al contrario, comenzó a aniquilar a cientos de pequeñas arenas en todo el país, condenando además el futuro de cientos y cientos de luchadores de las arenas chicas.

Hubo un antes y un después de ese 1 de Mayo de 1987. No puedo imaginar qué pudo haber pasado si no hubiéramos contado con la confianza y la amistad de todos estos grandes luchadores, tal vez nunca habría

existido la Copa Ovaciones y el público jamás habría visto un espectáculo que a 33 años de distancia sigue siendo inenarrable, fueron tiempos maravilloso que provocan que la emoción se asome a nuestros ojos.

Yo no sé si todo tiempo pasado fue mejor, pero lo que sí sé, es que como ese tiempo de la lucha libre mexicana, no existirá otro, digan lo que digan, hagan lo que hagan. Fueron una generación de héroes y tiene que ser honrada su entrega y pasión, yo por mi parte, prometo hacerlo cada 1 de Mayo, son muchos recuerdos para dejarlos en el olvido…

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