“La Forma del  Agua”, la mejor novela visual de Del Toro

 

Ganadora de varios premios por su dirección, “La Forma del Agua” es sin duda la mejor novela de Guillermo del Toro, impregnada de sus pasatiempos favoritos desde niño: el cine, la televisión y los monstruos.

La historia de amor imposible entre una trabajadora de limpieza que es muda, Elisa Espósito (Sally Hawkins) y una hombre bestia anfibio traído de Sudamérica, (Doung Jones), en el marco de la guerra fría, la carrera por la superioridad científica y una sociedad estadounidense impregnada de racismo contra personas con discapacidad, negros y homosexuales.

Guillermo del Toro hace posible que todo quepa en un bello jarro sabiéndolo acomodar. Desde las enormes salas de teatro donde se exhibían las películas, hasta las series de la época como Mister Ed, el caballo parlante, los musicales fastuosos del cine de los 50, sin faltar la alusión a la publicidad de la época que comenzó a ligar el prestigio, la hombría y el éxito con la conducción de un Cadillac.

Destacan la actuación de Richard Jenkins, el  amoroso vecino de Elisa luchando por salir del clóset, lo mismo que su amiga Zelda (Octavia Spencer), la solidaria compañera de Elisa quien retrata el último escalón del establishment estadounidense de la época: negra, mujer, casada y esclavizada.

La película, catalogada de suspenso, lo llevará por un alucinante paseo visual donde todo encaja y se justifica, hasta las tontas contraseñas de las viejas películas de espías. No apta para menores de 15, la película de Guillermo del Toro, como una novela, puede leerse en cada escena como una narración aparte que le va poniendo más sabor a todo el relato.

Un orgullo el trabajo de este mexicano.

 

 

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