La Abuelita Peregrina durmió en Cuautitlán Izcalli antes de llegar a la Basílica de Guadalupe

La llamada ‘Abuelita Peregrina’, Emma Morosini, italiana ella con 95 años de edad, no ha dejado de caminar desde el 3 de abril que salió de Monterrey con destino a la Ciudad de México.

Y este viernes se convirtió en huésped de honor de la Unidad de Protección Civil y Bomberos de Cuautitlán Izcalli, donde llegó al mediodía y pasará la noche antes de continuar este sábado el último tramo de una travesía que realiza, confiesa, buscando la paz del mundo.

Llena de vitalidad y siempre sonriente, atendió a Hoy en la Noticia cuando regresó de comerse esa pasta que pidió
y le concedieron los paramédicos y bomberos que se notaban impactados de conocer a la protagonista de esta sensacional historia de amor a la vida y fe en la Virgen de Guadalupe.

Por medio de una paramédico que conoce el idioma italiano, Morosini contó que es su cuarta visita a México, que el viaje es patrocinado por amigos italianos y que, entre pueblo y pueblo, no gasta en comida ni hospedaje y en cada escala es revisada por médicos.

«La Virgen de Guadalupe me cuida. Nunca me deja sola», apunta con su español champurrado. La única medicina que toma es una pastilla al día para controlar su presión. Por lo demás, es más sana que muchos de los miles que en el trayecto le aplauden, la saludan o le piden una fotografía.

Colgada al cuello trae una tarjeta enmicada en la que los cientos de admiradores mexicanos han anotado sus nombres y números telefónicos «por si en algo me pueden ayudar».

Dice que no tiene familia y que eso es lo que le permite realizar estas aventuras. Una de sus anécdotas preferidas es cuando conoció al papa Francisco en Argentina y «me abrazó y me dijo que soy una gran campeona».

«La Abuelita Peregrina» ha adoptado a cientos de nietos por todo el mundo, en este su peregrinar de fe y esperanza.

Este viernes durmió en suelo izcallense, algo que ya es para contar.

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