Kingsman, el círculo dorado, la exageración del espionaje

En la comunicación se conoce como hipérbole a la figura retórica que exagera las características de algo. Si usted quiere entenderlo visualmente, no se pierda la película Kingsman, el círculo dorado, una exageración al límite de las películas de espías.

Dirigida por Mathew Vaughn y estelerizada por Taeron Egerton, Colin Firth, Hall Berry y Julianne More, la segunda entrega de esta serie nos demuestra que tratándose de agentes secretos hasta Sir Elton John puede salvar al mundo, disfrazado de gallina y lanzando patadas de karate, con tacones, a sus 70 años de edad.

En la película, basada en un comic, los malos son tan malos que son capaces de comerse entre ellos, después de ser triturados para convertirse en carne de hamburguesa; los localizadores pueden ser introducidos vía vaginal y se puede vestir impecable, de saco, corbata, paraguas y portafolio en plena selva.

Dinámica, con escenas de slow motion impresionantes, enmarcadas en canciones de Elton John, la película lo llevará a la carcajada franca, con situaciones ridículas y hasta escatológicas, bromas sexuales, burlas a la realeza, la figura del presidente de los Estados Unidos y su batalla contra las drogas. No apta para niños… ni para admiradores de James Bond.

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