Jorge Vergara… Septiembre de 2002…

EDGAR VALERO BERROSPE

Si usted es los que se autonombra “chivahermano” mejor no lo lea… 

No recuerdo exactamente el día, pero si se que fue en ese mes y en ese año porque acaba de regresar de la Copa del Mundo de Corea Japón 2002 y el escándalo era mayúsculo. Jorge Vergara se había apropiado literalmente de las Chivas Rayadas del Guadalajara y le había “pagado” a los socios del antiguo club con su propio dinero. Para eso contó con la complicidad de los directivos de Televisa, quienes lo ayudaron a capitalizarse cobrando por anticipado los derechos de transmisión del equipo.

El camino intrincado que siguió Jorge Vergara para apoderarse del club más tradicional y querido del futbol mexicano no ha terminado aunque él ya no esté para seguir defendiendo lo indefendible, cuando el terrible sistema de justicia mexicano le permitió meterse por donde pudo para defender que la operación había sido legal.

Después de todo, el Club Deportivo Guadalajara llevaba muchos años de pasarla mal, porque al expirar el contrato de Salvador Martínez Garza que había convertido al equipo en campeón con el Tuca Ferretti en el banquillo y habiendo gastado una fortuna para convertir a lo que se le decía en aquellos días, la birria del Guadalajara en las Super Chivas y más tarde, con la sorna generalizada, la Súper Birria. 

Vergara tocó todas las puertas que pudo en Televisa. La de Ricardo Pérez-Teuffer, la del Director de la Vicepresidencia Manuel Ramírez que operó el asunto y algunas más arriba que desconozco cuales fueron exactamente, pero que le permitieron al hoy desaparecido empresario, cobrar por anticipado con un “cargo financiero” muchos millones de dólares con los que hizo felices a los socios del alicaído club, que vieron brillar monedas y las aceptaron, sin ponerse a pensar que Vergara no tenía para pagarles excepto con los derechos de televisión que había negociado Paco Cárdenas convirtiendo a las Chivas en el equipo que más dinero cobraba por derechos de televisión en México. Y en dólares como apunta el contrato que de una forma u otra, una copia llegó a mis manos.

Lo que siguió después fue a la oda al egocentrismo. A la prepotencia. Lo de Vergara se convirtió en una obsesión. Ya tenía la vitrina que quería y desde allí apedreó todo lo que quiso como si su gestión como dirigente fuera ejemplar. Traicionó a mucha gente. Pisoteó a otra. Yo estoy seguro que personajes de gran prosapia como Benjamín Galindo o Daniel Guzmán, Rafael Lebrija, Ivar Sisniega y muchos más, no están en la lista de los que tienen o dicen tener algo que agradecerle al polémico personaje.

Yo lo entrevisté muchas veces y siempre sus respuestas llevaban el mismo tono defensivo de quien sabe que cojea de un pie y cuando su interlocutor, como es mi caso, conocía de qué lado era, contestaba parco y hasta grosero. No se me olvida un día que tras hacer las cuentas de lo que venía para Chivas las pondría en zona de descenso, me contestó con esa sobrado tono que “en Chivas nunca hemos pensando en el descenso…” Mi respuesta que provocó que me colgara el teléfono apenas me medio contestó fue “pues debería señor Vergara, su equipo está muy mal y si no levanta la próxima campaña serán uno de los dos principales candidatos…”

No se trata de decir lo que sea cuando alguien ya no está, simplemente estoy hablando de hechos, muchos de dominio público y otros que me constan, nadie me los contó. La justicia traicionó a los legítimos propietarios del equipo y Vergara se aprovechó de las lagunas del sistema para apropiarse de algo muy valioso. Tan no era suyo que los juicios siguen. Y seguirán…

Trató con la punta del pie a Hugo Sánchez porque el pentapichichi no se ha dejado nunca, ni de él ni de nadie. Le contestó con todas sus letras, altas y bajas y luego presionó al Club de Tobi de la Federación cuando era encabezada por Justino Compean para que le cortaran la cabeza, a pesar de que no fue él el responsable de la eliminación de la Sub-23 rumbo a los Juegos Olímpicos del 2008. Forzó la llegada de Eriksson, quien dejó de estar “a toda madre” y se tuvo que ir y vino a rescatarnos Javier Aguirre. No vi que jamás reconociera sus equivocaciones y lo que provocó en el futbol mexicano.

Yo no veo un legado de modernidad en lo que dejó. Lo que hizo no lo hizo ni por caridad ni por amor al futbol, lo hizo por negocio, como lo hizo cuando también quedó en duda como fue que apareció Omnilife y los canadienses de Omnitrition desaparecieron. Pero ya lo hecho, hecho está. El futbol mexicano, el verdadero futbol mexicano no lo ha extrañado desde que dejó de aparecer, no veo porque en el futuro debería de hacerlo…

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