Jorge Vergara, el fabricante de imperios, ha muerto

DANIEL ESPARZA HERNÁNDEZ

A los ocho años, Jorge Vergara preguntó a su padre. ¿Qué es una herencia?, embargado por la curiosidad que le despertó un compañero que faltó un mes a la escuela para irse a España a recibir una millonada del abuelo.

«Me contestó: es algo que tú nunca vas a tener. Si nos va bien nos lo vamos a gastar en estudiar y viajar y si sobra es para tu mamá. Y lo cumplió, no sobró ni para mi mamá porque lo que había ahorrado se fue en un año de su agonía. A final de cuentas aprendí muy clara la lección y con mis hijos es igual», decía el dueño  de #Omnilife, quien en esta entrevista del 2003 publicada en EL ECONOMISTA, juraba que hasta su muerte invertiría íntegramente las ganancias que le generan el ejército de más de un millón de distribuidores de sus suplementos alimenticios en polvo.

«La visión que tengo es que todavía nos faltan más o menos cuatro o cinco millones de distribuidores por afiliar a Omnilife para poder cambiar al resto de la gente en México. Este año vienen países como  Ecuador, Brasil, Canadá que ya están contrabandeando los productos, entonces vamos a abrirlos. A Europa le vamos a pegar muy duro en el 2004, pero sobre todo ir anexando producción en televisión. Queremos programas para niños, no hay ninguna programación interesante para niños y luego no queremos que sean violentos y que no vean mugre y media. Disney se les hace muy aburrido» , indica el ya  productor de cine, música, dueño de una revista, una escuela, mecena de pintores y propetario del equipo de futbol #Chivas entre otras cosas.

«Somos un país en el que juzgamos muy fácil. Gente que ni me conoce y que habla de si lavo dinero que si soy Midas. Yo les digo siempre: tengo 12 años de éxito pero y ¿todos los anteriores?. Todo lo que hice, lo que fracasé para llegar a donde estoy como que nadie lo sabe. Tenemos miles de ejemplos en este país de gente que tal vez no se ha hecho famosa, pero a final de cuentas tiene muchos años de estar talachando. La verdad, ni me va ni me viene, no tengo relación con empresarios en general», explica el que fuera vendedor de carnitas, office boy, mecánico, traductor de libros, empleado de una tienda de autoservicios, vendedor de autos y que trabajó en un restaurant en el DF, desde que decidió abandonar los estudios después de la preparatoria.

«No era buen estudiante. La única medalla que saqué fue por estar en la misma escuela seis años pero a final de cuentas batallaba un poquito con ese paradigma del sistema educativo que si no sacabas 10 eras un fracasado. A mí me valía sombrilla. Es más, pasé química gracias al derecho porque nos reprobaron al 90% del salón un maestro que se llamaba Chava Santoyo, y no se presentó al extraordinario. El Negro Suárez y yo encontramos en la Ley Federal de Educación que si el maestro no se presentaba tenías derecho a exigir el seis y así fue como pasé».

«Mi padre sí quería que estudiara, lo que yo quisiera, pero lo curioso que cuando quise estudiar derecho no me dejó porque  me tenía que cambiarme a la Universidad de Guadalajara. En aquel entonces, 1969,  la U. de G. estaba un poco turbulenta.  Realmente es la única carrera que verdaderamente me hubiera gustado estudiar, después me metí a estudiar sistemas porque el computo era el futuro».

Tapatío circunstancial, su madre ya no pudo subir al tren de regreso a la Ciudad de México después de acompañar a su padre a buscar un lugar para residir, Jorge Vergara sólo heredó de su padre la fe en el trabajo y el don de asomarse más allá del horizonte.

» Era muy tímido, muy introvertido tenía  poca relación con amigos primos o parientes. (Mientras) la familia se iba de vacaciones yo me quedaba con mi papá en el trabajo, tuve mucha oportunidad de aprender. Mi papá trajo el primer fax a Guadalajara,  la primer computadora que era una HP de tarjetas interminables y me transmitía mucho la visión de lo  que iba a suceder, lo que podíamos esperar. Yo empecé a tomar cursos desde muy niño con él. Me metía los cursos para empresarios de análisis transaccional a los 12 años,  de colado obviamente. Me fomentó mucho la parte del trabajo inclusive me hacía repartir mi sueldo con mi familia. En aquel entonces yo me enojaba por supuesto.  A final de cuentas aprendí a compartir y entender para qué era el dinero. No para poseerlo y guardarlo sino para aprovecharlo como una herramienta para crear y compartir. «

De pocas travesuras, » tenía un hermano que las hacía  por mí», su habilidad  era armar avioncitos y jugar ajedrez. «Pero eran más pasatiempos constructivos que nada más por jugar. Fui boy scout muchos años, jugué el futbol pero básicamente cosas muy tranquilas».

En 1986, Jorge Vergara era un hombre gordo y enfermo que tomaba decenas de tabletas diarias en su búsqueda por mejorar su salud. Fue entonces que conoció los productos Herbalife, una empresa multinivel de Estados Unidos en la que llegó a ser Team´s President, hasta que su mente comenzó a conectar las piezas en México  y adelantar la mirada.

«Me voy a trabajar al Paso Texas, después a Herbalife en España y Francia como distribuidor. Vuelvo a México y les ayudo a abrir México y  legalizar todas las licencias.  Me hago muy amigo del  dueño y llegó un momento en donde le propongo  trabajar en el mercado latinoamericano de diferente manera. Creía que la manera americana no se relacionaba con la cultura mexicana,  ni Latinoamérica. No entiendes fácilmente cuando quieren hacerte millonario y no ganas ni con qué comer. Dos, era una empresa que sólo enseña a recibir  dinero y,  tres, los productos son tabletas, de las cual yo estaba harto. Le propusimos que yo manejara la marca y aparte empezaran nuevos productos en polvo. Nos dice que estamos locos y  decidí empezar solo con dos amigos más y así arranca Omnitrion»

La marca se transformó en un concepto de vida.  «Era Omnitrion porque el tema era nutrición total, luego fuimos descubriendo que se convertía en transformación de vida. Entonces la rebautizamos a Omnilife en 1992. La empresa crece por una razón muy simple; uno, los productos son funcionales. Si tomas producto para bajar de peso bajas de peso, si tomas vitaminas líquidas las asimilas; si tomas el de energía pues sientes energía y funciona principalmente Omnilife por la filosofía que tenemos, la idea de la gente».

Botella en mano de bebida, Omnilife por supuesto, Jorge Vergara predica: «Lo que buscamos es que la gente aunque sea pobre cubra necesidades, diseñamos un plan de mercado muy diferente pagamos cada 15 días por ejemplo. Enseñamos a la gente una manera sencilla de  ganar lo que necesita para vivir y después de eso inicia todo un proceso de transformación y cambio en donde si quiere más, le enseñamos como tener éxito, que ya es diferente. El éxito va aunado a la escuela de mujeres y de hombres y  a todo un proceso de enseñanza donde lo que buscamos es que la gente contagie en lugar de vender.  Es muy fácil tomar el producto  y contagiar a la gente con tus resultados. Decirle me gané 1,000 pesos o 300 pesos cuando tu sueldo anda en 800 o 1,000 pesos al mes y tu lo ganas en una semana».

«Omnilife ha crecido en este principio de abundancia: crear, generar, compartir, volver a sembrar o reinvertir. Es un círculo  que genera riqueza a final de cuentas y es el caso de Omnilife, una empresa rica. Yo como empresario. no digo que soy pobre, pero no tengo ni remotamente lo que dicen. Apunto al revés de todas las empresas, donde  el empresario está millonario y la empresa  a punto de quebrar. Aquí es al revés, se reinvierte el 100% , lo que se promueve es que la gente entienda que una vez que tiene lo necesario cómo hacer uso de su dinero, cómo reinvertirlo, cómo crecerlo.»

Y con esa fórmula el reclutamiento de distribuidores ha ido creciendo, Vergara creó su Escuela, Educar,  a la que asisten sus propios hijos. Además de entrometerse en lo que considera oportunidades paralelas.

«Nos han llegado ofrecimientos de empresas de una fábrica de tornillos, otra de costales de cemento, muchísimas, pero no estamos enfocados por hacer lana, sino en ver cómo logramos este cambio en la gente. Todo lo que vamos invirtiendo, lo que vamos creciendo, es porque va de la mano de Omnilife. El cine va de la mano, las revistas van de la mano del arte  y diseño. Va de la mano futbol. Si te fijas todo alrededor  va de la mano de un beneficio al distribuidor. La arrendadora le da un beneficio al distribuidor al darle crédito a gente que nadie le da crédito».

Y Vergara se ufana de tener cero cartera vencida en siete años trabajando con gente sin referencias o incluso con antecedentes crediticios negativos.

Es así como su pastoral incluye al Rebaño Sagrado, las Chivas. «Creo  que el deporte es un gran camino para que sociedad se pueda educar y crecer. Los líderes del deporte si son honestos y son buenos líderes pueden ayudar a cambiar a mucha gente y creo además que en México tenemos mucho talento desperdiciado, nadie apoya el deporte. El gobierno federal da migajas.  Si yo logro hacer en el futbol lo que queremos lograr es que Chivas sea un mejor equipo pero además sus jugadores, todo el equipo, sea un modelo de personas en su profesión, así podemos influir en muchos niños en los clubes»

Pero Chivas es también una religión para sus potenciales distribuidores. «Por eso nos metemos en Chivas, porque soy Chiva y no soy tonto. Es la marca más popular, más importante, no de México, del mundo. A final de cuentas mis distribuidores son el mismo mercado de Chivas, y a través de Chivas estamos trayendo gente que nunca había ido al futbol. No le entré al futbol por el futbol, para pelearme en la Federación, mi proyecto es Chivas porque queremos hacer muchos clubes: en Los Angeles, la ciudad de México y otro aquí, obviamente en el JVC que va ser el mejor club de México donde los chavos pueden venir a hacer deporte y ser parte de ese proceso».

Clubes que pretenden acabar con el complejo identificado con el Jamaicón Villegas, cuya parábola era extrañar la birria y las tortillas en cualquier parte de Europa. Parábola que repiten hasta pintores, que le han llegado a pedir  a Jorge Vergara cambiar por dinero, lienzos y pínceles sus becas para  estudiar en el Viejo Continente.

El pasaporte os hará libres

«Creo que los viajes son una herramienta bestial y le abren el cerebro y la visión a cualquier persona. Los políticos mexicanos debían echarse por obligación un mes de viaje para ir a compararnos con otras culturas», agrega Vergara, cuya teoría de convertir a Guadalajara en ómbligo del mundo tiene que ver mucho su visión cosmopólita del progreso.

«A la hora que vengan millones de gente, esta ciudad va a cambiar como le ha pasado a Bilbao, como Las Vegas. Yo viví en Bilbao. Decir que la gente era cerrada es poco. Ahora es una ciudad luminosa, limpiaron sus fachadas que tenían 50 años sin limpiarlas y entre el metro y el museo han traído 3,000,000 de gente anuales».

Admirador de la fotografía desde niño, Vergara reconoce su gusto por rodearse de piezas de arte de todo tipo. «Si tu te rodeas de excelencia o rodeas a los niños de excelencia, estoy hablando de la naturaleza, las fotos, lo que van a buscar en su vida son excelencia. En las escuelas Educar,  el gimnasio, el ambiente, es excelente»

Prueba de ello su oficina con una pintura gigantesca  al fondo, su mobiliario de diseño  contemporáneo todo en rojo, la gigantesca televisión de pantalla de plasma que reproduce una ópera que inunda con delicadeza la boveda de dos muros blancos y uno de cristal desde la que despacha.

«Tomé clases de guitarra, de piano cuatro años y no toco ni la puerta. Aprendí a tocar las partituras pero no es lo mismo. Mi hobby es la música escucho música 12 horas al día me gusta mucho leer sobre todo en las noches, leo mucho y duermo poco y viajando me gusta la comida por eso era gordo».

Devorador de revistas, 300 al mes y de cada país que visita, lector de biografías y últimamente de guiones cinematográficos «a lo bestia»  en busca de uno que lo prenda como el de Alfonso Cuarón que culminó con la filmación de «Y tu mamá también», su gusto por el cine pasó la prueba ácida del Óscar.

La entrevista se celebró el 03,03,03. Tres de marzo del 2003, fecha de su cumpleaños y su pronóstico fue casi acertado. «Gangs of Nueva York no me gustó para nada. No entiendo por qué demonios está nominada. Se me hizo aburrida,  se me hace sobre actuada. Frida me encanta. El día que la vi le dije a los periodistas ésta es para Óscar y sinceramente creo que es una peliculona. Me gustó Frida Kahlo, yo cada vez que veo un cuadro de Frida veía el sufrimiento de ella (y) a mi ver cosas que te hacen sufrir no  me vuelven loco. Lo que hizo Salma fue de veras traer la parte mas bonita (de Frida), a pesar del sufrimiento, una parte que tenía ella  muy divertida,  muy reventada y muy creativa».

Y aunque se dice contrario a los paradigmas conserva su gusto por la comida, aunque ya no consuma carne. «En Perú los ceviches son geniales, nada que ver con los de aquí.  En Colombia la parte de los mariscos, sobre todo el pescado. En Costa Rica la comida es aburrida, el gallo pinto que es frijoles con arroz».

Hasta la fecha rehusa usar calcetines, incluso en ceremonias de gala, y rechaza usar cualquier tipo de joyas, incluso reloj, al margen de nunca traer un centavo en las bolsas.

«Cuando salgo me prestan 1,000 o 500 pesos. En esta empresa no creemos en las comidas de negocios entonces yo tampoco como fuera. No bebo, no fumo y ahorita no traigo un peso. Cuando voy al cine le pido a Sara (su secretaria) dinero y me presta para irme al cine».

Y respeta por siempre el principio, ratificado, por los Charolastras de «Y tu mamá también».»Fue casual en el sentido de que salió antes de la posibilidad de (comprar) Chivas, pero de que es definitivo, es definitivo. Alfonso, Carlos  (Cuarón)  y yo creemos firmemente en este principio. Es definitivo»,  ratifica Vergara.

¡Puto el que le vaya al América!

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