Indios, Pieles Rojas y demás… La vergüenza de los derechos… 

EDGAR VALERO BERROSPE

Algo tiene el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que muchas decenas de millones de norteamericanos votaron por él. A los mexicanos, en lo general, no les gusta. Pero no es a todos. Hace su trabajo a su estilo y en medio de la polémica, creo que hace un par de días acertó al centro del blanco de lo que está sucediendo en ese mal llevado y alterado sentimiento de respeto a los derechos humanos y de identidad de las tribus aborígenes o autóctonas de los Estados Unidos.

Según una encuesta de uno de los principales medios de comunicación de los Estados Unidos, realizada hace un par de años, prácticamente nadie de los cientos de encuestados pertenecientes a las minorías mencionadas se opuso a que los Pieles Rojas de Washington o los Indios de Cleveland, los Bravos de Atlanta o cualesquiera de las franquicias de los deportes de Estados Unidos, continuarán autodenominándose con sobrenombres como los mencionados. No hay una liga, yo creo en todo el mundo, en que por lo menos alguno de los equipos participantes, tenga un sobrenombre que haga alusión a alguna minoría nativa de la región en la que juega.

Los Bravos, los Jefes (se refieren a una tribu, hasta está el tema del nombre del estadio Arrowhead (punta de lanza), los Indios, los Pieles Rojas, y un gran número de organizaciones ocupan denominativos como Cherokees, Cheyennes, Apaches, Sioux, Mohicanos, bueno, ya para que le sigo, usted sabe como yo, que ninguna de estas franquicias o equipos, ha utilizado el nombre de forma peyorativa, sino más, para generar una identidad regional tomando como base justamente a las tribus originarias de cada región, muchas de las cuales, por cierto, o terminaron extinguiéndose con la conquista primero del este y luego del oeste de los Estados Unidos o acabaron “encerradas” en reservaciones, que, por cierto, son autónomas en muchos temas.

Entonces, en medio del escándalo desatado por los “puristas” que luchan por evitar que sea dañada la identidad y los derechos humanos de esas, ahora, minorías, sería increíble que los Pieles Rojas, que jugaron durante años en el Estadio Robert F. Kennedy en plena capital, bueno, que le digo en plena capital, a tres kilómetros del Capitolio en pleno Distrito de Columbia, en Washington, tuvieran que cambiar de nombre por esas luchas de valores mal entendidos. 

Los Pieles Rojas incluso puedo decirle que desafiaron más bien la identidad de los propios norteamericanos blancos, al jugar con ese sobrenombre Redskins en el corazón de un país donde la lucha racial ha sido brutal desde su fundación misma, que a cualesquiera de las tribus que se autodenominaron pieles rojas para diferenciarse de los “blancos” y de los “negros”, esclavos africanos que llegaron casi al mismo tiempo que los sajones o los galos a tierras norteamericanas. 

Poca gente sabe o recuerda que los Pieles Rojas simplemente, en su origen, replicaron la denominación del equipo de béisbol de Boston, donde se originó esta franquicia, y que comenzaron jugando bajo el nombre de Bravos de Boston y poco después, fueron los Pieles Rojas de Boston y finalmente se mudaron a la capital norteamericana donde finalmente adoptaron el nombre actual.

¿Y Trump?… Bueno, el presidente de Estados Unidos hizo unas declaraciones donde afirmaba puntualmente lo que es una verdad ineludible, que tanto los Pieles Rojas como los Indios de Cleveland, que ya se vieron forzados a retirar la legendaria imagen del Chief Wahoo de sus gorras, no ocupan esos sobrenombres con sentido peyorativo, sino como un rasgo de fuerza e identidad, y mire usted que si alguien ha tenido identidad en la historia, son precisamente esas tribus o minorías, o como usted guste llamar a todos los aborígenes autóctonos de la Unión Americana.

Yo coincido, el tema este de los derechos humanos y puntos circunvecinos ha llegado demasiado lejos. Más allá de lo entendible y lo razonable. Lo peor del tema es que cuando logren quitarle esos sobrenombres a estos legendarios equipos, quienes han dado seguimiento a demandas inexistentes y proclamas absurdas, se olvidarán del tema y como decía un amigo mío, buscarán a alguien más a quien molestar….

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