Ignacio López Tarso: la vida en tres actos

Con autorización de su autor y en ocasión del cumpleaños 97 del más célebre actor mexicano, publicamos esta entrevista realizada en el 2020.#Felizfindesemana

Por Juan Carlos Díaz Carranza

Dice Ignacio López Tarso que de joven le gustaba usar la ametralladora: “aprendí a disparar la ametralladora durante mi servicio militar. Sobre todo la ametralladora grande, 50 milímetros, montada sobre un jeep.  Ahí tenía yo la gran ventaja de que iba sobre un Jeep y los demás iban a pie, en todas las prácticas militares, unas caminatas terribles y yo en el Jeep”.

Luego entró al seminario, donde un cura le mostró el que sería su Dios para toda la vida. “Alguien dijo voy a formar un grupo de teatro ¿quién quiere participar?  y yo luego, luego, levanté la mano ¿por qué? ¡pues quien sabe! y luego, luego, me dijeron vente y empecé a trabajar como actor en el seminario”.

Considerado para muchos el Laurence Olivier Mexicano, por sus interpretaciones de teatro clásico y de Shakespeare; primer candidato al Óscar a la mejor película extranjera por su célebre actuación de Macario en 1960, siendo capitalino Ignacio López Tarso ha sido todo gracias al teatro y el cine según recuerda en esta charla realizada desde su despacho privado, abierto aún en tiempos de pandemia.

Maestro, hemos leído que usted ha desarrollado su propio método de actuación denominado el Método López Tarso ¿En qué consiste ese método de actuación?

Estudié a todos los teóricos del teatro, que eso es lo que debe hacer cualquier estudiante de teatro, iniciar en la academia porque la academia te ahorra mucho tiempo de trabajo, en la academia tus maestros te dicen: lee tal obra, lee tal autor, vamos a discutirlo aquí en la escuela, aquí en la clase y así vas conociendo a los grandes teóricos del teatro: Konstatin Stanislavski,  Bertolt Brecht, Jerzy Grotowski. En un festival de teatro al que me invitaron, en Moscú, había yo visto a un gran actor ruso que se llama Nicolay Cherkásov, que ha hecho obras maravillosas. Hizo el personaje de uno de los zares rusos más importantes que ha tenido la historia del zarismo e interpretó El Don Quijote que me dejó verdaderamente sorprendido. Lo vi de lejos y le dije a la intérprete: yo quiero hablar con aquel actor que está allá.  Y dijo – ah, pues es el más grande actor ruso- Me presentó con él y entonces aproveché la oportunidad para entre la plática decirle: me podría decir ¿cuál es su sistema de trabajo, su sistema de interpretar personajes?, ¿cómo lo hace? ¿con qué teoría?, ¿con qué técnica? ¿con que maestro aprendió usted? ¿con Stanislavski? Sí, aprendí con Stanislavski –dijo- aprendí con los mejores directores y maestros de teatro que hay en Rusia, pero mi sistema de trabajo se llama Cherkásov. ¿Por qué? porque todos los actores tenemos que conocer a todos los técnicos y a todos los teóricos del teatro pero los actores nos hacemos en el escenario, pisando el escenario y cada quien ha leído a todos los teóricos y saca sus propias conclusiones ¿cómo? según tu propia manera de ser, todos somos muy iguales pero todos somos muy diferentes . Nuestra manera de pensar, nuestra niñez ha sido diferente, tu escuela, la mía han sido diferentes, tus padres, los míos, tu religión, tu familia, tu comida, todo ha sido diferente de modo que tu vida y la mía son diferentes, dijo Cherkásov. Tú tienes que hacer tu teoría de trabajo según lo que tú eres, no lo que te han platicado ni lo que te digan los maestros. Tienes que adaptar todo lo que has leído todo lo que has aprendido adaptarlo a ti y expresarlo a través de tus personajes, de modo que tu sistema de trabajo tiene que llamarse López Tarso (risas).

Después de haber representado a tantos personajes magistralmente ¿qué lo lleva hoy, a tomar un personaje?

Escojo a los personajes de acuerdo a mi manera de pensar, de ser, los personajes que van pues con mi físico, aunque eso no lo respeto mucho porque he interpretado por ejemplo a Pablo Neruda,  gran poeta chileno y Neruda era bajito, gordinfloncito, cachetón, muy diferente a mi físicamente.  He interpretado a Picasso, al pintor español Pablo Picasso un pintor malagueño. Su estilo de pintura ha sido una revolución en la pintura en su época y físicamente pues no, Picasso y yo no nos parecemos, sin embargo, es un personaje muy bueno para mí, lo interpreté muy bien, igual que Neruda y el público me lo acepta porque pues yo interpreto su manera de pensar y de sentir más que su físico. La esencia de los personajes está en eso, en su pensamiento en su corazón, cómo reacciona, cómo piensa, cómo siente. Eso es lo importante del personaje
Y así he podido interpretar a Neruda a Picasso, he podido interpretar a muchos personajes que físicamente no serían como yo soy.

En televisión, su mejor trabajo han sido las novelas históricas ¿por qué razón?

Los mejores personajes que me han ofrecido en la televisión han sido personajes de novelas históricas. Primero fue La Tormenta, donde mi esposa era Amparo Rivelles, la actriz española, donde estaba Columba Domínguez, estaba José Carlos Ruiz, que interpretaba a Benito Juárez. La mejor interpretación que ha habido de Benito Juárez en la televisión ha sido la interpretación de José Carlos. Hay un personaje, un indio que se mete al ejército juarista por lo que le pagan; que le pagan unos cuantos pesos ahí pero él vive de eso. Se mete al ejército pero empieza a darse cuenta de que su jefe es muy importante, que habla muy bien, que lo obedecen, que toda la gente que lo consulta habla maravillas del señor, que es Benito Juárez, entonces empieza a enterarse de quién es Benito Juárez y llega hacerse un admirador y un seguidor de Benito Juárez. Esa novela fue maravillosa para mí, la disfruté muchísimo. Después estuve en otra telenovela, con Benito Juárez también, que se llamó El Carruaje, que era la historia de una época de Juárez donde en un carro de caballos y con un grupo de gente de a caballo que lo cuidaba, con gente de a pie y con ya casi un ejército que lo seguían, fue de pueblo en ciudad y por todos los caminos huyendo para buscar una ciudad donde pudiera establecer un gobierno. Esa novela era muy curiosa porque no era una novela donde una historia se desenvuelve cada capítulo y va siguiendo. Aquí cada capítulo era diferente y era otro asunto. En La Tormenta era un gran admirador de Juárez y en el Carruaje era un enemigo de Juárez, un cura de un pueblo que tenía a Benito Juárez como un traidorcillo. Benito Juárez estuvo en el seminario, Benito Juárez parecía que era católico y nada después resulto que era todo lo contrario y entonces el cura se hace su enemigo. El capítulo era muy bueno porque la discusión entre los dos era una discusión fuerte, el cura insultaba a Juárez y Juárez le contestaba. Cuando se hizo un concurso internacional de capítulos de novelas, que compitieron mundialmente en Japón, Televisa mandó unos capítulos de El Carruaje a ese concurso y en esos capítulos iba el mío y ese lo escogieron y fue el premio. Luego hice Senda de Gloria y una que se llamó El Vuelo del Águila, donde yo interpretaba a Porfirio Díaz otra interpretación que me gustó mucho y mi caracterización fue muy buena.

Ahora que hablamos de presidentes, usted ha tenido la enorme oportunidad de compartir, incluso con Presidentes de la República desde hace mucho tiempo. ¿A quién le gustaría representar en teatro, si tuviera la posibilidad de escoger un personaje?

Me gusta mucho el personaje de Lázaro Cárdenas, no corresponde mi físico al de Lázaro Cárdenas, pero es un personaje que me gustaría representar.

Ahorita que hablaba un poquito de política, y usted ya tiene un rol público también en esas arenas ¿Cuál considera que debe ser el rol desde el punto de vista de un actor de cara a lo que le podría aportar al país en este momento tan difícil por el que estamos pasando?
El actor antes que actor y como obligación absoluta, antes que cualquier cosa, debemos ser ciudadanos. Como ciudadanos tenemos la obligación de ser útiles a nuestra sociedad, al grupo social al que perteneces. Yo ya fui diputado traté de ser útil, no pude hacer gran cosa porque los tres primeros años de Salinas de Gortari fue un corre, corre, terrible, porque Salinas de Gortari metió a discusión cambios constitucionales muy importantes y los metía con grado de gran urgencia, de modo que no había tiempo de nada ahí.  Había que estudiar lo que proponía el presidente aprobarlo y va y va y ya está y listo y va y va, así muchas iniciativas de ley constitucional que hizo salinas de Gortari en sus tres primeros años. El trabajo que nos impuso el presidente fue terrible y estaban gente muy importante. Estaba Andrés Henestrosa, un gran poeta oaxaqueño; estaba Jaime Sabines, otro gran poeta chiapaneco y gente que hablaba muy bien, muy buenos, muy bonita legislatura y estaba el grupo del PRI formidable. El presidente de la cámara me dijo: diputado si usted quiere seguir yo tengo una proposición para usted para el senado.  Lo agradezco mucho – le dije-  pero yo prefiero mi carrera como actor.  También les pareció una tontería, verdad, no seguir la carrera de diputado a senador, ya luego una gubernatura (ríe) era un buen camino ya político marcado, no quise aceptarlo. En la actualidad, públicamente no hablo de política ni de religión.  Lo tengo como algo muy importante de decisión en mi vida personal. Públicamente no hablo más que de mi carrera profesional. De política y de religión me lo guardo y lo hablo de manera privada, con mis hijos, con mi familia a veces. Incluso con la familia no es bueno hablar de religión y de política.

¿Qué es lo que hoy debería estar haciendo el teatro? ¿Qué debería aportarle a los ciudadanos mexicanos?

El teatro lo primero que debe hacer es divertir, el espectáculo en general si no divierte pues no está cumpliendo con su parte esencial.  La esencia del espectáculo es la diversión y luego si además de divertir el teatro puede ayudar a que el pensamiento vaya hacia lo más bello de la vida. Si el teatro te propicia un texto muy bueno pues tienes la obligación de decirlo muy bien y de expresarlo muy bien y de que al público le guste y que el público pregunte: qué bello texto ¿De quién es? pues es de Shakespeare y hay que leer Shakespeare. El teatro tiene que ser útil para la sociedad hasta donde se pueda, pero lo esencial es la diversión, que primero divierta y luego proponga cultura, que proponga lectura, que proponga mejoría, que vayas tras la perfección. Si todo lo que yo hago quiero que sea lo mejor posible las cosas me van a salir mucho mejor, aunque no llegue a la perfección. La perfección es algo casi irreconciliable casi inalcanzable, pero hay que buscarla y buscar la perfección nos lleva a ser mejores.

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