Héroes mexicanos en la Urbe de Hierro

Solo tres atletas mexicanos, Salvador “Halcón” Garcia, Andrés Espinoza y Germán Silva en dos ocasiones han podido ganar el Maratón de Nueva York que celebra edición 47 el próximo domingo. Han sido 22 años de espera desde la última victoria mexicana, pero la historia ya está marcada.

 

EDGAR VALERO BERROSPE EN NUEVA YORK

 

Es casi una odisea en el tiempo. El más famoso de los Maratones en el mundo, Nueva York, tiene una historia de sueños y esperanzas, de cambios y reencuentros de cientos de historias entrelazadas, de drama y pasión, de retos cumplidos, de metas alcanzadas, en la que a lo largo de 36 años, se escribieron capítulos de leyenda….

 

Una historia que tiene también, cuatro escalas necesarias en el recuento del camino, donde México figuró como una potencia que despertó y avasalló con la conquista de cuatro victorias y que luego se durmió en la confusión de los tiempos…

 

Hoy Salvador “el Halcón” García, Andrés Espinoza y el dos veces ganador del evento, Germán Silva, incluso el alguna vez plusmarquista mundial de los 10 mil metros Arturo Barrios, ahora naturalizado estadunidense, recuerdan, miran al pasado, contemplan de lejos sus momentos de gloria, pero nadie puede arrebatarles su pedazo de gloria.

 

El “Halcón” García, alguna vez gran celebridad de México, marcó el mejor tiempo que cualquier mexicano haya registrado en el Maraton neoyorkino con 2:09:28 en 1991, fue el año en que México brilló en la más cosmopolita ciudad del mundo pues Adriana Fernandez también se llevó la victoria en la rama femenil.

 

Luego la herencia de García fue retomada por el coahuilense Andrés Espinoza quien lo había escoltado en aquella victoria de 1991 y que en el 92 había llegado de nuevo en el segundo sitio, esta vez, atrás del sudafricano Willie Mtolo, pero que en 1993 finalmente se robó su pedazo de historia al detener el cronómetro en 2:10:04 para convertirse en el segundo atleta mexicano en conquistar la Urbe de Hierro.

 

UNA HISTORIA DIFERENTE… El Maratón de Nueva York es un monstruo. No es el del fino despunte de velocistas en Berlín o el agobiante tránsito que golpea con furiosa parsimonia en Chicago, ni Londres y una prosapia que ya no contagia, o el del dramático momento en Boston ni el del asfixiante andar en Beijing. Nueva York es, como me dijera algún día el profesor Jerzy Hausleber, es como “el Cadillac de los Maratones”, es aspiracional, brutalmente sacrificado, porque el traicionero viento, el frío, la escalada desde Battery Park hasta Central Park, la desesperante espera para quien no es un corredor de elite. Es brisa y viento. Es fuerza y sacrificio, Nueva York, como en cada cosa que sucede aquí, no es para principiantes ni aspirantes a nada. La vida en la Urbe de Hierro es competitiva y las victorias colosales, como las derrotas.

 

EL CAMINO INCORRECTO… También las equivocaciones son grandes en Nueva York, pero si eres tan grande como tu reto, puedes corregir… Como pasó aquel 6 de Noviembre de 1994. Dos mexicanos se enfilaban ya hacia el kilómetro 40, de hecho tres, aunque los compañeros de entrenamiento, Germán Silva y Benjamín Paredes lo hacían casi hombro con hombro. Un poco más atrás, Arturo Barrios, ya con la naturalización como norteamericano, pero nacido en Ciudad de México.

 

Paredes, nacido en Ecatepec de Morelos en el Estados de México tenía un historial, tenía la prosapia de los maratonistas mexicanos de los 90´s era el Campeón Centroamericano, pero a sus 32 años sería difícil que pudiera soportar el último embate de Germán, seis años menor que él.

 

Al llegar a Central Park, Germán que había venido siguiendo a una motocicleta de la televisión lo hizo incluso cuando el piloto giró a la derecha en la avenida West Drive para dirigirse por fuera de Cental Park hacia la meta. Silva lo siguió y cuando se dio cuenta de su error mientras decenas de personas le gritaban que iba en la ruta equivocada, ya habían pasado casi diez segundos y Paredes había seguido la ruta correcta. Vino entonces un brutal sprint, para correr ese último trayecto de unos 800 metros en menos de 2 minutos y medio, muy por debajo de lo 3 minutos que estaban promediando él, Paredes y Barrios en la parte final de la competencia.

 

Germán alcanzó a Benjamín a pocos metros de la meta, todavía hubo reacción del mexiquense, pero Silva, nacido en Zacatlán de las Manzanas, Puebla el 9 de enero de 1968, apretó el paso, se lanzó al ataque y lo volvió a rebasar menos de dos segundos antes de romper el listón de llegada, deteniendo el cronómetro con un asfixiante tiempo de 2 horas 11 minutos y 21 segundos, poco menos de dos segundos respecto al mexiquense. Tras ellos llegó Barrios, todo el pódium de Nueva York fue para México… No fue nunca poca cosa.

 

EL AÑO PROXIMO A LA MISMA HORA… En 1994 la rama femenil fue ganada por Tegla Laroupe, esa tremenda atleta keniana, y para la edición de 1995 no era Benjamín Paredes quien estaba persiguiendo a Germán Silva sino el británico Paul Evans mientras que Laroupe dejó muchas millas atrás a la campeona mundial Manuela Machado.

 

La lección aprendida de lo sucedido un año antes, impidió una nueva equivocación de Germán, quien tras reventar al brasileño Vanderlei Lima se interpuso en los sueños del keniano Koech y se enfiló a su duelo con Evans. Cuando se acercaban a Central Park y esta vez, dos policías bloqueaban el “camino equivocado” del año anterior, Germán alcanzó a decirse, según me contó hace apenas unos meses, “esta vez no”, dio la vuelta correcta e ingresó a Central Park para los últimos 800 metros de la competencia. Evans ya no pudo alcanzarlo. El mexicano levantó los brazos, rompió el listón, volteó al cielo y dio gracias aplaudiendo a Dios… Había dejado, por si alguien hubiera tenido alguna duda, su nombre grabado en la historia del “Cadillac de los Maratones”… Apenas un poco antes, Laroupe había llegado para celebrar también su victoria por segundo año cosecutivo…

 

No otro mexicano, nadie después de su memorable doblete, ha sido un vacío de 22 años para el atletismo mexicano…

 

 

A %d blogueros les gusta esto: