GOLPES QUE DA LA VIDA…

Mis rumbos. La Doctores, la Roma… Mi Ciudad se cae a pedazos, pero la sostiene la generosidad de sus compatriotas, de sus chilangos.

El Trolebús llegó hasta Niños Héroes, en el Hospital General. De ahí, a pie por Doctor Velasco. Pasé por el antiguo edificio de El Heraldo de México, hoy disfrazado de procuraduría. En Doctor Lucio, la primera sorpresa: esos imponentes edificios que en el lenguaje ‘Chambón’ se les llamaba ‘Soldominios’ -nunca entendí por qué-, en ruinas, con boquetes que dejan ver sus entrañas.

En Carmona y Valle, los dulces y las piñatas que organizaron los ‘dueños’ de este primer sismo del siglo XXI, los llamados ‘milenians’, esos jóvenes que han dejado los controles de sus videojuegos para enseñarnos lo que aprendieron en sus escuelas.

Ofrecen masajes, terapias sicológicas o bien alimentos, chequeos médicos… Hay decenas de personas aprovechando sus servicios.

Manejan muy-muy bien este, ”su sismo’.

En esa muestra de solidaridad, los restaurantes de la Roma o la Condesa ofrecen comida sin costo para los brigadistas; así, entre la multitud, vemos a meseros cuidar que la muchedumbre no tire esa charolas con chilaquiles.

Más allá, las mesas con agua, las chavas y chavos con tortas aplastadas, distraen del ruidazo que ocasiona la demolición del famoso edificio de Obregón 286.

La Fuente de los Cibeles está convertida en la recepcionista y a la vez distribuidora de todo tipo de alimentos, herramientas, líquidos…

La CDMX se cae a pedazos después del segundo 19-S, del primer sismo del siglo XXI, pero nuevamente la solidaridad de su gente, de esos despreciados chilangos, la mantienen de pie, firme, orgullosa de su gente.

Han sido dos horas de recuerdos en ese recorrido que resume 18 años de vida. Qué mal me vino, pero ¡qué bien me vino!

 

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