Entre tumbos al Mundial

“No tengo el cartel para dirigir a la Selección Mexicana. Si no la agarro ahora nunca me la van a dar”, decía Javier Aguirre como para justificarse ante sus allegados cuando por primera vez, en su entonces breve carrera de técnico, lo llamaron para hacerse cargo de la Selección Mexicana de Futbol justo a cinco partidos de terminar la eliminatoria para calificar al Mundial Japón Corea 2002 y estando fuera del certamen.

Después del Mundial de Francia 98, el Tri había caído en un tobogán de resultados. Lo mismo ganó su primer título oficial en 1999, cuando venció 4-3 a Brasil en la final de la Copa Confederaciones, celebrada en el estadio Azteca, dirigido por Manuelo Lapuente, que obtuvo un tercer lugar en la Copa América, pero también perdió luego el título de la Confederaciones con tres derrotas consecutivas, ocho goles en contra y uno a favor. Enrique Meza había llegado a dirigir el Tri en el 2000, envuelto en las mejores expectativas.

Enrique Borja, el primer futbolista que dirigió la Federación Mexicana de Futbol, renunció tras la aparición de un doble contrato del delantero brasileño, Osmaer Donizete Cándida, aparentemente para favorecer su traspaso a los Tigres de Nuevo León, el equipo que presidía Borja.

Alberto de la Torre saltó sorpresivamente de tesorero a dirigir la Federación, en una directiva en la cual destacaba Rafael Lebrija, director del Toluca, equipo que había disputado cinco finales de torneos cortos y ganado cuatro al mando de Enrique Meza.

El profesor era pues el cambio natural para llegar a la selección nacional. Fue justo en su era cuando la participación de los equipos mexicanos creció en la Copa Libertadores y los llamados de Meza a la selección comenzaron a competir con los intereses de los equipos, por contar con su plantilla titular para el torneo sudamericano.

En ese panorama, lo que parecía iba a ser un gran romance con el nuevo técnico nacional terminó en desastre.

Meza hilvanó 10 derrotas con la selección, tres empates y cinco triunfos. El 16 de junio en el Azteca se escribió la primera derrota de México en su propio territorio en partido eliminatorio ante Costa Rica. José Manuel Abundis marcó el 1-0, pero Rolando Fonseca empató y Hernán el “Pelícano” Medford registró un gol histórico para el 2-1.

Luego, el 20 de junio en San Pedro Sula, el equipo de Meza perdió 3-1 con Honduras con tres goles de Carlos Pavón, y Meza finalmente renunció.

Así fue como Aguirre, un técnico con un sólo título con los Tuzos de Pachuca, logró hacerse cargo de aquella selección apoyado por el empresario Alejandro Burillo, quien asumió el cargo de presidente de la Comisión de Selecciones.

En una entrevista Aguirre recordaba aquellos momentos. “La fórmula fue convencer a los jugadores de que éramos mejores que los rivales, que podíamos con la empresa. Encontrar un buen grupo de seres humanos, subirnos todos al barco y convencerlos que en esos cinco partidos iba a quedar marcada nuestra vida deportiva”.

La selección de Aguirre fue subcampeona de la Copa América, donde perdió la final contra Colombia, en un torneo donde venció a Brasil, Chile y Paraguay. En la eliminatoria ganó tres juegos en fila antes de empatar sin goles el cuarto partido ante Costa Rica, en el estadio Ricardo Saprissa, para dejar su calificación para el último juego contra Honduras. Cuauhtémoc Blanco hizo dos goles y Francisco Palencia completó la tanda que calificó finalmente a la Selección Mexicana.

En el Mundial, México venció a Croacia 1-0, con gol de penal de Blanco dedicado a su abuela, quien había muerto unos días antes en México. Después liga su segunda victoria al derrotar 2-1 a Ecuador con anotaciones de Borgetti y Gerardo Torrado. Italia nos empata en el último minuto, con gol de Del Piero y nos envía a los octavos de final contra Estados Unidos.

El 17 de junio, en Jeonju, se acabó el idilio con Javier Aguirre como técnico. Los estadounidenses Brian McBride y Landon Donovan anotan los únicos goles del juego que perdemos 2-0, en un mar de reclamos y frustraciones: Rafael Márquez sale expulsado; Aguirre saca a Ramón Morales y mete al veterano Luis Hernández a buscar milagros cuando perdía 1-0. Después parece conformarse con el resultado al dejar entrar a Alberto García Aspe, para que juegue su tercer Mundial, mientras Francisco Palencia, un jugador crucial en las eliminatorias, se queda en la banca, como chinito “no’mas milando”.

Ya no hubo tiempo para quejas, ni análisis. Aguirre viajó de inmediato a España para hacerse cargo del Osasuna. El técnico siguió su camino y la selección el suyo, hasta que ocho años más tarde uno y otra, se necesitaron nuevamente.

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