El Padre…todos vamos para allá

El estado de incertidumbre que viven las personas de la tercera edad, a causa de la pérdida de la memoria y la ubicación tiempo y espacio nunca pudo estar mejor reflejado que en la película El Padre, de Florian Zeller, que le valió el Óscar al mejor actor a Anthony Hopkins, vaya ironía, a los 83 años. #Cinepolis

Y es que cuando muchos piensan que la vida ya se encuentra en el ocaso, Hopkins nos demuestra que la maestría es como el sabor de los vinos, mejora con el paso del tiempo. La película está basada en una obra de teatro que nos muestra la vida del anciano Anthony que cada vez que abre los ojos vive una nueva realidad, en la que ya no sabe identificar lo que es verdad y lo que es ocasionado por su mente.

La película pasa lo mismo por la gratitud, la carga de una padre de la tercera edad, su terquedad y rechazo a recibir ayuda, pero también apela al sentimiento de orfandad que están viviendo muchos ancianos, no necesariamente por su familia, sino por su mente.

La escena final sin duda es un tributo al teatro de Shakespeare, donde uno no puede dejar de conmoverse con este Rey Lear urbano, que era dueño de su tiempo y su espacio y sin darse cuenta lo ha perdido todo. Por favor, no deje de verla.

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