El México de las críticas al gobierno en 1974

Este texto fue publicado en el 2006 en el libro La Copa de las Fantasías de Jorge «Che» Ventura y Daniel Esparza. Representa una muestra del duro entorno que enfrentó el Presidente de México los 70`s en una demostración de lo crítica que se ha sido siempre con el Primer Mandatario. #LópezSeráRecordado

ERASE MEXICO

“¿Por qué le dicen al Presidente el 32?…Porque es cuatro veces más tonto que el Chavo del 8” y a la sonora carcajada seguía con la cascada de chistes en torno a la figura del Primer Mandatario.

Otro: ¿Cómo inauguraría los Juegos Olímpicos el Presidente?… Mexicanos, O,O,O,O y O. Y alguien tendría que decirle. ¡Señor, los aros olímpicos no se leen!

Uno más: Al morir, San Pedro le exige al Presidente discurra una de sus famosas peroratas. ¡Caray, no se me ocurre ninguna tarugada!  Y San Pedro se disculpa, “Pásele don Luis, no lo reconocía”.

El humor comienza a ser el único remedio para la crisis que será la palabra de moda sexenal. Las calculadoras de bolsillo, que se anuncian a plana completa a precios de 999 pesos, se convierten en un artículo indispensable para vivir en el México de las nuevas paridades con el dólar, que de 12.50 llegará a 26.50 a finales del sexenio.

Han muerto ya José Alfredo Jiménez  y el empresario Eugenio Garza Sada, este último en un intento de secuestro en Monterrey que se suma la ola de atentados contra José Guadalupe Zuno, suegro del Primer Mandatario y el plagio del que más tarde será gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa, liberado, bajo metralla por el Ejército Mexicano, de los comandos de Lucio Cabañas.

México inicia lo que será conocido por el humor popular como la docena trágica, refiriéndose a los sexenios de Luis Echeverría y José López Portillo, que marcaran el país con crisis económicas revolventes y devaluaciones al término de sus gestiones.

En el panorama citadino se dibuja el llamado Hotel de México, inaugurado en 1971, que como muchas cosas de aquellos años nunca se terminará. En la televisión, los mexicanos ríen de sus propias desgracias y buscan que la suerte los saque de la crisis al grito de “¡Sube Pelayo, Sube!” uno de los programas más populares que será sacado del aire cuando la gente grita lo mismo al Primer Mandatario durante un izamiento de bandera.

La censura alcanza incluso a las caricaturas, muchas de las cuales son sacadas del aire por “generar violencia entre los niños” y los rumores son el pan de cada día de los mexicanos: “Qué están esterilizando a los niños con una vacuna en las escuelas públicas” “Qué se prepara un golpe de Estado para el fin de sexenio” y cosas que las amas de casa, los empleados y boleros repiten porque “se los dijo alguien que trabaja en el gobierno”.

Ha caído ya Salvador Allende en Chile y México rompe relaciones con la dictadura militar luego de rescatar a 71 refugiados en la Embajada Mexicana, con la intervención directa del Secretario de Relaciones Exteriores, Emilio Rabasa.

A los 77 años ha muerto David Alfaro Siqueiros en la forma que menos esperaba: tranquilo y en su casa. Salvador Novo murió también unos meses después, tras haber creado el guión del espectáculo Luz y Sonido que ha sorprendido al mundo y a los turistas por 25 pesos en Teotihuacan.

Jaime Torres Bodet se suicida y Rosario Castellanos también muere siendo embajadora de México en Israel.

El mundo se prepara para ver cosas inverosímiles como la caída del Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, la reunión de un Presidente Mexicano con el Papa y que Hank Aaron acabe con el récord de jonrones de Babe Ruth en Grandes Ligas.

Pero si los mexicanos también de dolor cantan, ¿qué no harán de sus desgracias?

El último y nos vamos: “Ya lo ve compadre, fraudes en todas partes. Ojalá agarren al culpable.

–Está pelón-  responde.

– ¡No le pregunté quién era, compadre!”

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