El #IMSS y el surgimiento del deporte para la salud

Este texto forma parte del Libro Historia Ilustrada del Deporte del IMSS publicado en la Biblioteca Mexicana del Conocimiento en 2014, que tuve el honor de redactar e investigar en el proyecto dirigido por mi amigo Edgar Valero.

DANIEL ESPARZA

La promulgación de la Ley del Instituto Mexicano del Seguro Social, el 19 de enero de 1943, por parte del Presidente Manuel Ávila Camacho, gran aficionado a la hípica y jugador de polo, hizo que el Estado convirtiera en políticas sociales los reclamos de la emergente clase trabajadora del país; primero a través de la atención médica integral, asistencia obstétrica a las trabajadoras y prestaciones, como subsidios por incapacidad, pensiones e indemnizaciones, para iniciar la batalla por la salud del mexicano, que a inicios del siglo tenía una esperanza de vida menor a los 40 años.

Fue hasta 1952, en una clínica del IMSS de la Ciudad de México, donde un grupo de médicos empezó a invitar a las señoras madres de familia para darles orientaciones pediátricas que pudieran mejorar la salud de sus niños y de esa forma, casual y esporádica, surgieron las Casas de las Aseguradas que dieron paso a los Centros de Seguridad Social, hacia 1958.[1]

Fue allí donde comenzó a germinar la idea de que para mejorar la salud de la clase trabajadora se necesitaba mucho más que el servicio médico cuando caía enfermo. El bienestar familiar, los centros de capacitación para el trabajo y los clubes deportivos comenzaron a considerarse como una opción dentro de las prestaciones sociales facultativas que podía otorgar el Instituto. [2]

Con la construcción del Hospital de la Raza y el Centro Nacional del IMSS, en 1952, se incorporó a los criterios de organización del Instituto la necesidad de cambiar las condiciones que afectaban directamente la salud de la población.

Esta nueva visión provocó la creación de la Dirección de Higiene para la Salud[3] , de la que derivaría posteriormente un Departamento de Educación Física y Deporte. Los primeros efectos benéficos de la labor social del IMSS comenzaron a contabilizarse. Para 1950 la tasa de mortalidad infantil descendió a 96.2 por cada mil, en comparación con la de 254.9 que se tenía por cada mil, en 1903. [4]


[1] Secretaria de la Presidencia. Seguridad Social, Colección Seminarios, 1976.

[2] Ibidem pag 111.

[3] Kumate, Soberón. Salud para Todos ¿Utopía o realidad?

[4] Enciclopedia de México, Grupo Editorial Sur

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