El campeón del Barrio que se hizo cantante

A 52 años de su fallecimiento, la gente en Tacubaya recuerda quizá al más prominente de sus hijos: Gabriel Siria Levario mejor conocido por el mundo como Javier Solís.

El busto de bronce con su imagen quedó perdido en la Alameda de Tacubaya, la que fuera boscoso paseo de Guillermo Prieto visitando a sus abuelos; escenario trágico de la matanza de liberales en la guerra de Reforma y lugar donde se instaló la carpa den la que Javier Solís debutó como cantante de ranchero, en un concurso por unos botines de charro.

Matarife del rastro, ubicado entonces en Tacubaya, distintas neverías y carnicerías le siguen rindiendo culto en el barrio, en homenaje a los oficios que ejerció antes de ser el Príncipe de las Sombras, en honor al tema que lo proyectó como Rey del Bolero Ranchero.

En los gimnasios Lupita, frente al Mercado, ejerció también el oficio de boxeador, gusto que conservó toda su vida, al grado que integró a varios de sus compañeros de gimnasio a sus películas, como el Rey del Barrio.Incluso José Ángel Mantequilla Nápoles reconoció en una entrevista que fue Javier Solís el primer mexicano que lo acogió como amigo cuando entrenaba en el viejo Jordán del Centro Histórico. El cantante habló con don Adolfo López Mateos para que ayudara al cubano a recibir una oportunidad por el título mundial.

 

El gran campeón welter contó al periodista Ramón Garmabella, que cuando conquistó el título welter, en 1969 ante Curtis Cokes, casi nadie percibió cómo levantó el cinto y miró al cielo para agradecer a su amigo, Javier Solís, que había muerto un 19 de septiembre de 1966.

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