El cadáver perdido del inventor del libro

A propósito del día nacional del Libro, decretado por José López Portillo en honor al nacimiento de la mexiquense Sor Juana Inés de la Cruz, resulta curioso que el destino final de la Décima Musa y el inventor de los libros, Johhanes Gutember, es totalmente desconocido.

#DiaNacionalDelLibro

En el 2015, los expertos consideraron haber encontrado los restos de Sor Juana, en las catacumbas del convento de San Jerónimo, entre otras muchos cadáveres de monjas que reposaban en ese ese espacio.

El Ex Convento de San Jerónimo, donde murió la mexiquense a los 43 años, había sido utilizado como mercado y estacionamiento, antes de ser ocupado por una Universidad, sin que nadie nunca antes investigara el lugar exacto donde fue enterrada la mejor escritora de la Nueva España.

El mismo destino tuvo Gutemberg, cuyo genial invento de la imprenta, pasó a manos de sus acreedores que en 1450 no entendían como aquel instrumento, capaz de reproducir la Biblia o Poesía, podría tener alguna utilidad práctica y económica.

Así, Gutemberg murió pobre en 1468, recibiendo sepultura en algún monasterio en Alemania, donde nadie consideró importante identificar la tumba del hombre que dio a la humanidad el instrumento más grandes para su crecimiento y desarrollo: los libros.

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