El boxeo mexicano necesita un solo bando

EDGAR VALERO BERROSPE

El ya de por sí complicado mundo del boxeo mexicano tuvo más que un round de sombra, vive una tremenda confrontación en la que le adelanto, ninguno de los protagonistas creo que vaya a resultar ganador. O no de manera plena.

Nadie puede negar que la labor de humanización de este deporte por parte del Consejo Mundial de Boxeo desde siempre, o casi, al menos desde que don José Sulaimán fue elegido su titular en 1975 en Túnez, ha sido clave para que no haya sido abolido en muchas naciones y que se haya salvado la vida de miles de peleadores, además de haberle dado la oportunidad a muchos que no tenían otro camino en la vida. Cito el profundo caso de Mike Tyson, de lo más notable. Hasta ahí todos estamos de acuerdo.

Por otro lado, enfrentando a cada dirigente deportivo que se le ha atravesado en el camino, Ricardo Contreras, presidente de la Federación Mexicana de Boxeo ha tenido muchos aciertos, y también, muchas equivocaciones, pero ha mantenido no el control, sino la unidad del deporte de los puños y a pesar de los pesares, con la medalla obtenida por Misael Rodríguez, el boxeo volvió a figurar en el podium olímpico. Yo se que tiene muchos detractores, pero en mi calidad de gente del boxeo, yo no puedo cerrar los ojos y tomar bandos, sino que estoy comprometido a que el deporte que me resulta más entrañable, no salga afectado.

El CMB tiene una autoridad moral inobjetable. Mauricio Sulaimán ya ha impreso su propio sello en su forma de operar como presidente del organismo y desde hace algún tiempo le ha dedicado más horas que nadie a tratar de expandir la buena influencia al deporte que no es de paga (creo que la palabra amateur está proscrita). Pero siendo gente culta, ambas partes, creo que deberían de comenzar de nuevo y plantear qué es lo que quieren que suceda con el deporte mexicano.

De por sí ya es una situación desastrosa que la dirigencia del deporte nacional, encabezado por Ana Guevara tenga que soportar la presencia de los “comisionados” designados a dedazo puro por las autoridades del país, algo que provoca conflictos en muchos niveles, como para que ahora se pretenda desacreditar y desaparecer la autoridad que tiene, nos guste o no, más bien, les guste o no, la Federación Mexicana de Boxeo, con argumentos que, con todo respeto, no están en el ámbito del CMB cuestionar, porque no son de su competencia, aunque por humanidad, interés de los jóvenes del país y otras razones intangibles, pretenda involucrarse.

La FMB es el único ente reconocido a nivel internacional por el Comité Olímpico Internacional y la Federación Internacional de Boxeo, y las buenas intenciones del CMB no van a provocar que esa cadena de mando se rompa, insisto, aunque lo que se pretenda sea lograr una especie de rescate de este deporte.

El Consejo Mundial de Boxeo tiene una reputación intachable, a pesar de regular en el mundo una de las actividades donde más se han manipulado resultados y donde más tranzas se han hecho por intereses de promotores, empresarios, amigos de los amigos, cadenas de televisión y demás. Reconozco que sería posible que no hubiera boxeo ni en México ni en el mundo sino fuera por la fortaleza que como institución tiene y que comanda con principios inobjetables, pero si cuestiono, ¿hasta donde debe involucrarse como ente rector o sancionador de eventos no profesionales? El fin no puede justificar los medios. Y si tenemos una Federación Mexicana, no podemos caer en una guerra como la que desgració, y sigue rompiéndole la cara al básquetbol nacional por citar un ejemplo.

Que el jovenazo Miguel Torruco II, investido como comisionado nacional de boxeo, a instancias no se de que, sea muy influyente, tampoco le dará la autoridad para desplazar una estructura integrada por las Asociaciones Estatales que respaldan a su presidente nacional, sólo porque en este sexenio se vaya a gastar muchos cientos de millones de pesos “a favor del boxeo”, convirtiéndose de paso, en el “invitado que nadie invitó” a una fiesta donde ya las sillas estaban ocupadas.

Entiendo que la Federación Nacional ha tenido sus bajones y desencuentros, pero creo que antes de tener que enfrentar un juicio sumario de autoridades no competentes en su terreno, Ricardo Contreras debería de estar invitado a una plática a favor del boxeo y no tener que enfrentar de nueva cuenta un “selectivo” como aquel que lo dejó fuera de los Juegos Olímpicos hace más de 35 años, enfrentando a quien lo dejó fuera de esas instancias.

El boxeo tiene como símbolo de identificación un ring, pero no creo que sus protagonistas deban subirse a él a resolver las diferencias que por las circunstancias que sean, hayan surgido con el paso del tiempo. La FMB está obligada a entregar resultados, pero nadie puede o debe, decirle como manejar sus procesos sino sus propios afiliados. Yo estoy seguro que don José hubiera invitado a Ricardo a tomarse un café en el Sanborns y de ahí habrían surgido grandes ideas. 

Mauricio Sulaimán es el gran líder internacional del boxeo y estoy convencido que lo sabe, y sus buenas intenciones y amor al deporte deben prevalecer conciliando. Como fue el ejemplo que dejó su padre y que le dio un presente glorioso al deporte de los puños… Yo me ofrezco de intermediario porque estoy convencido, y más ahora, que el boxeo mexicano debe tener un solo bando…

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