Domingo familiar, de competencia y convivencia, en el Convento Franciscano “María Inmaculada”

Cita: 7:30 de la mañana. Lugar: Convento Franciscano “María Inmaculada”. Asunto: 1ra. Carrera Franciscana, en Cuautitlán Izcalli.
Y ahí va toda la familia. Abuelos, hijos y, claro, nietos. Tres generaciones para completar la convivencia familiar, uno de los propósitos de eventos como este.
El Convento Franciscano es prácticamente una ciudad dentro de la ciudad que es ya Cuautitlán Izcalli. Ahí, en Bosques de Morelos, está la Diócesis Izcalli, el Teatro San Benito y ahí mismo se preparan los curas del futuro.
Tiene calles, puentes, edificios, iglesia, teatro, colegio, jardines…
El Instituto Municipal del Deporte de Cuautitlán Izcalli (Inmudeci) se hace cargo de la logística. Se encarga de organizar una carrera como competencia deportiva y convivencia familiar. Los profesores Alejandro Márquez y Oswaldo Espino se dedican a tomar los tiempos; el director Alejandro Hernández vigila todo, desde la salida hasta la premiación. Se asegura que no haya fallas, mientras sus colaboradores cuidan detalles.
Una familia ciento por ciento deportiva se lleva los aplausos. Los “Colín”, segunda y tercera generación, confirman la dinastía deportiva que es ejemplo izcallense. María de la Luz (Colín) gana la categoría femenil Adultos de la competencia; Luis Fernando Barrios (Colín) se impone en Varonil-Juvenil; el profesor Pablo Colín, que le da nombre al gimnasio municipal, es papá y abuelo de los triunfadores. ¡Qué orgullo!
La competencia es rápida. Los ganadores no ocupan más de 8 minutos para recorrer la perfectamente delineada ruta.
En el micrófono, José Luis Jamaica invita, incita, motiva y arranca las sonrisas. Cumple como pocos su papel de animador.
Así, después de 10 minutos, vámonos a la Kermes Franciscana.
Fray Alfredo Guadalupe Medrano Galván explica que la principal labor que desempeñan los frailes Franciscanos en México es parroquial-pastoral, cuidado de almas y la labor social; en Cuautitlán Izcalli cuentan con comedores de la caridad (Tepojaco, Bosques de Morelos, Los Pinos) en los que se alimenta a personas sin recursos; también ofrecen consultas médicas en apoyo a las personas más necesitadas y la no menos trascendente formación de los futuros sacerdotes católicos.
Por eso la carrera, por eso la Kermes. El objetivo es que los jóvenes, los frailes colaboren y se entreguen el servicio, inculcarles a ganar el dinero con el trabajo.
Por eso se ve a los novicios despachando en los diferentes puestos. Hay atole, tamales, gorditas, carnitas, barbacoa, tacos dorados, hamburguesas, sopes, pancita, aguas, crepas, doritos, tacos y hasta concursos de “rasca y gana”. Y las monjas ofrecen sus dulces productos y el clásico rompope.
“Panchito”, la botarga del Convento, pasa puesto por puesto solicitando la cooperación de corredores y acompañantes, mientras que el director de Asuntos Religiosos de Cuautitlán Izcalli, Mario Novoa, no deja de saludar a los muchos conocidos.
Domingo familiar, qué bien. Los izcallenses somos familia, está visto.

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