Cuando te das cuenta que la vida es de verdad…

EDGAR VALERO BERROSPE

La verdad es que pensaba escribir sobre la reaparición del “coaching manager” de la Máquina, el señor Angulo que reapareció luego de que Caixinha había dejado de llamarlo, y al que se le atribuyen poderes “mágicos”, de tal magnitud que por eso el Cruz Azul le pudo ganar a Tigres… ¿Que le digo amigo lector?… Están tan desesperados allá en La Noria que hacen lo que sea… Literal, lo que sea…

Pero si necesitan un maestro verdadero del coaching, alguien que sabe de verdad lo que es trabajar perfectamente con cerebros abiertos y cerrados, llamenle a Chucho Ramírez, que aunque tiene trabajo, y bastante, en Pumas, estoy seguro que le puede dar un par de vueltas al asunto… Por cierto, se de buena fuente, que el técnico campeón mundial Sub 17 no tiene interés de regresar a dirigir y está ejerciendo muy bien de Presidente Deportivo de Pumas. Poco dinero, buenas ideas, y los universitarios están a sólo tres puntitos del cuarto sitio de la tabla general, que es el América…

Pero…

Debo decirle que estoy anonadado con la noticia de la muerte del colega Mario Castillejos, quien a los 60 años falleció el miércoles. Yo no tuve la fortuna de conocerlo, lo traté varias veces cuando estuve en Televisa vía telefónica, pero de eso hace un montón de años. Tenía su estilo, era tremendamente regionalista, sólo Monterrey y lo demás daba vueltas… Yo me quejaba a veces, escuchándolo en las transmisiones con Toño Nelly, “exigía” a mi televisión una explicación como teleauditorio, “le quedan cinco minutos a Rayados para lograr el título”, decía Mario hace unos años en la final ante Pachuca, y yo contestaba, como si me oyera “¿Y que al Pachuca no le quedan los mismos cinco minutos?”… Bueno, acabé riéndome,… Como siempre…

Era un hombre intenso, le gustaba la polémica y sabía como despertarla, no importaba que acabara acomodando algunas palabras para que se ajustara a sus ideas… Lo importante era ganar la discusión, el “cómo” era lo de menos… Pero fue un hombre íntegro y supo poner su estilo… Ya se nos adelantó… Tal vez vaya a hacer polémica con San Pedro…

Y, en un tema que trato un poquito más como familiar, también pasé la semana pasada un fin tremendo…  Alfredo Domínguez Rius, hijo de mi compañero y muy querido amigo Alfredo Domínguez Muro también se nos adelantó en el camino.

Era muy joven, 42 años, si las cuentas me salen bien, era un “chavazo”, siempre positivo, siempre “luchón”, platicador y simpático… Yo lo conocí cuando era un niño, tenía 11 años a lo mucho, cuando empecé a trabajar con Alfredo, no se perdía ninguna oportunidad de acompañarlo a donde fuera y papá Alfredo se sentía muy orgulloso. Hablaban a veces de la escuela, no se quien era más relajiento, si Alfredo chico o Rodrigo y su amigo “el huevo”. Anécdotas y anécdotas, escuché muchas…

A pesar de que desde el año 2000 Alfredo y yo trabajabamos para medios diferentes, siempre viajabamos juntos, luego volvimos a reunirnos aquí en las pàginas del Ovaciones hace más de una década y yo lo invité a que fuera columnista de La Crónica de Hoy… Como todos tuvimos encuentros y desencuentros, pero en esos tantos y tantos viajes, pero en particular en los Mundiales o en los Juegos Olímpicos, era normal que llegara Alfredo Junior o Rodrigo, otra veces Chely, la más chiquita. 

Nadie me puede contar lo que fue Alfredo Domínguez Rius, todavía lo vi hace un par de años en su oficina de empresario exitoso allá por el Poniente de la ciudad, irradiaba alegría, energía, “buena onda”. Ya se había rapado, pero era de esos chavos a los que le queda bien todo. Un día de la semana pasada una sombra pasó sobre él y se lo llevó. Sin previo aviso, inesperadamente, dolorosamente para su esposa y sus tres pequeños, para Alfredo y Lourdes, para sus hermanos y para todos los que eran sus más cercanos. 

No es que diga yo que éramos como de la familia, pero en cierta forma, por la profunda relación con su padre, si, podríamos haber sido. Sigo consternado. No es normal que los padres enterremos a nuestros hijos, pero son decisiones que están más allá de nuestra comprensión y nuestras debilidades como seres humanos… El ya está mejor que nosotros, pero estoy seguro que los que tuvimos la dicha de que nos iluminara con su vida, seguiremos recordándolo siempre así, sonriente, lleno de vida… Hasta pronto Alfred… Seguro que nos volveremos a ver, descansa en paz…

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