Cuando la tecnología nos superó… (“los superó”)

EDGAR VALERO BERROSPE

Tengo perfectamente grabadas las palabras del entonces presidente de la FIFA, Joseph Blatter en la conferencia de prensa el día previo a la final de la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002, cuando dijo que “tenemos que seguir viviendo con los errores de los árbitros, de los jugadores, de los directivos, porque son esos errores los que hacen humano al futbol”, todo, en torno a una pregunta que se le había hecho sobre la posibilidad de recurrir a la tecnología para mejorar las condiciones en las que se disputaban los partidos de futbol.

Eso fue hace 18 años. Y, cuando ya no estuvo Blatter para mantener su postura de evitar la invasión tecnológica en el futbol tras el escándalo que se desató en el 2015, Gianni Infantino aceptó y dio marcha al frente con el International Board para que se utilizara el video asistente arbitral que usted conoce como VAR. La idea era por supuesto, mejorar las condiciones de competencia y que no volviera a haber goles fantasmas como el de Inglaterra 66, o el de Alemania 2006 cuando los ingleses fueron las víctimas de un gol anulado aún cuando el balón había entrado más de medio metro en la portería alemana. O México ante Colombia en Machalá, ¿se acuerda?

La tecnología ha ido dando gigantrescos pasos en el mundo del deporte. Los sensores en las piscinas, el cronometraje electrónico en el atletismo, los petos electrónicos en la esgrima o el tae kwon do, la repetición instrantánea y la revisión en monitores en la NFL, la telemetría en la Fórmula Uno, bueno, en el automovilismo en general, las video cámaras en los cascos de los jugadores de la XFL o la NFL Europa, el ojo de halcón en el tenis, y, por supuesto, el VAR en el futbol.

Cada avance tecnológico puesto a la disposición de las diferentes disciplinas llegó con la idea de mejorar. A pesar de ello, sigue habiendo capítulo escandalosos como el touchdown de los Acereros de Pittsburgh ante los Halcones Marinos en el Superbowl del 2006 o el punto que arrebatadamente peleó Serena Williams en Roland Garros que fue un escándalo mundial. 

Por supuesto, porque el VAR no se ocupa unicamente para registrar o no anotaciones en el futbol, las múltiples quejas de directores técnicos y de los árbitros convertidos en comentaristas que se cenan en cada encuentro a sus ex colegas tachándolos de incompetentes, inutiles, tendenciosos, buenos para nada y casi casi, vendidos, el asunto es más complicado que “un toque”, “un cruce”, o “una trayectoria”.

Usted puede o no estar de acuerdo conmigo en que mientras nadie pueda probar su dicho de que un árbitro actue de forma tendenciosa de forma comprobable, todo quedara en una interpretación del juez central, que, aunque los de la cabinita del VAR digan lo contrario, es y seguirá siendo el árbitro central quien tenga la última palabra en una jugada que requiera o no una sanción y que tenga que avalar o no una anotación.

Durante las transmisiones de televisión los árbitros especializados en el análisis tienen a su disposición más cámaras y repeticiones que los del VAR, y con esas repeticiones y facilidades que les dan sus televisioras, de pronto no se ponen de acuerdo y dicen “creo que sí” o “parece que sí” y olvidan que alguna vez tuvieron que sufrir en la cancha la terrible situación de tener que decidir en escasos segundos si hay falta o no, si es gol o no, si hay intención o no. 

No se vale, porque no se vale, que teniendo tantas herramientas a la mano, critiquen al que tiene que decidir en segundos, y que muchas veces se toma una decisión equivocada pero es que alguien tiene que decidir con sólo sus cinco sentidos y sin cámaras y tiempo extra al medio tiempo o final de un partido, si una jugada estuvo bien marcada o no. 

Y el VAR está ahí, siendo despedazado todos los días, como si lo hubieran instaurado para perjudicar el juego y no para ayudarlo. Los técnicos hablan, dicen, se quejan, desahogan su incompetencia para recuperarse de las circunstancias que rodean al futbol, acusando de tendencioso al árbitro y ahora hasta a los varios elementos que revisan las pantallas del VAR. 

Y todavía sale por ahí uno que otro exhibicionista colega para decir que “porque demonios no se ocupa el “ojo de halcon”” dando muestras de su enorme ignorancia de lo que es esa tecnología y lo que cuesta impementarla, pero se trata de hablar, de llenarse la boca de lo que sea con tal de conseguir el rating, olvidándose que la noble profesión de ser periodista no tiene nada que ver con el rating, sino con la franca misión de “comprometerse”, de dar una opinión, de informar… 

Aunque parece ser que eso, en muchos medios, es algo que ya no les importa… La tecnología no es estúpida, es un increíble aliado, pero cuando rebasa a esa gente sin escrúpulos, simplemente critican como lo hacen los que se dicen “afectados”… Que pena…

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