Cuando había “campeones mundiales” (antes de repartirse las rebanadas)

EDGAR VALERO BERROSPE

El boxeo es un negocio… EL BOXEO ES UN NEGOCIO… Lo fue al principio de los tiempos y con las Reglas del Marqués de Queensberry. Y hoy, más de 100 años después, sigue siendo, sobre todo, UN NEGOCIO. 

Cuando se creó el Consejo Mundial de Boxeo en 1963, una de las premisas más importantes en la propuesta de don Luis Spota, respaldada por el presidente Adolfo López Mateos, era acabar con las injusticias. Que no nos pasara como al “Ratón” Macías que ganó un “campeonato mundial” de hule, pues le dijeron que su corona sólo la reconocía la NBA mejor conocida en estos días como la AMB o WBA, por sus siglas en español e inglés y no por la Comisión Atlética de Nueva York  o la Unión Europea de Boxeo.

A muchos peleadores les sucedía eso de manera frecuente y entonces, con la batuta de don Luis y años más tarde de don Ramón G. Velázquez y don José Sulaimán, se trató de consolidar el reconocimiento de verdaderos “campeones mundiales”. Esos que cuando se les mencionaba, no había que agregarle apellidos como campeón mundial de la “x organización” o “campeón mundial de la “y organización”. Eran pues, eso, campeones mundiales.

Sólo que el boxeo, probablemente al nivel que sólo el futbol actual o de las oscuras décadas de Havelange y Blatter, mueve muchos intere$$$$$es… Y no hablamos sólo de las cuotas de sanción. No, muchos dirigentes han sido hasta representantes de boxeadores y han privilegiado por supuesto, su estatus de “campeones” y les han pavimentado el camino para que ganen ellos (los boxeadores) y ellos (los funcionarios de los organismos) vía muchas componendas, favorcitos y demás algunos dólares. A veces muchos.

La buena obra duró hasta que los primeros que llegaron al negocio no se dejaron arrebatar sus utilidades así nada más en favor de los “pobres” y “desprotegidos” boxeadores. Los primeros campeones del CMB, por citar un ejemplo, fueron los que ya eran reconocidos como campeones de la NBA/WBA. 

Esa lista incluyó a los campeones de peso completo, Sony Liston; semicompleto, Harold Johnson; medio, Dick Tiger; welter, Emile Griffith; ligero, Carlos Ortíz; pluma, Ultiminio Ramos por su victoria sobre el campeón de la AMB Davey Moore; gallo, Eder Jofre y mosca Pone Kingpetch, si la memoria no me traiciona…

Y varios de ellos fueron campeones CMB/AMB durante un tiempo hasta que la ambición cegó a la mayoría de los involucrados. Y fue cuando el pastel, o la pizza, empezó a repartirse en rebanadas. En 1983, un grupo disidente de la AMB creó la FIB y unos años más tarde, en 1988 un segundo grupo disidente de la AMB formó su propia agrupación bastarda, la OMB.

Yo recuerdo a don José Sulaimán reiteradamente atacando, ya sin mesura a la FIB y a su presidente Bobby Lee, al que casi le dijo hasta de lo que se iba a morir. Cuestionando clasificaciones, campeonatos, decisiones y “ofreciendo” apoyo a boxeadores mexicanos para disputar títulos del Consejo, siempre y cuando decidieran retirarse o renunciar a sus títulos de la Federación.

Y lo mismo sucedió con Paco Valcárcel y la OMB, cuando tomó el control en 1996, que fue atacada a dos frentes, principalmente por el CMB y la AMB, que habían mantenido entre ellos, de una forma “decente” el control de los “campeonatos mundiales” poco más de dos décadas. 

Los ataques fueron desde vetar a boxeadores que disputaran tal o cual título, hasta atacarse casi en tribunales por diferencias que tenían nada que ver con el boxeo y si con el negocio. Uno de esos pasos en falso, favoreciendo a los “amigos” provocó la cuasi-quiebra del CMB en medio de una demanda del alemán Graciano Rocchigiani a fines de los 90´s, quien reclamó en los tribunales los derechos que había ganado en el ring y que le habían escamoteado.

Tras ser declarado como campeón, Rocchigiani recibió una carta del organismo advirtiendo que la publicación de su nombre como campeón en las clasificaciones, era un error “tipográfico” y que nunca había sido el poseedor oficial del título, relegándolo con una historia de la que platicaré otro día.

Conforme han pasado los años, ha habido acuerdos y reacuerdos, arriba y abajo de la mesa. De pronto algún dirigente hace berrinche y bloquea a otro, pero esa pizza maravillosa de los años 60, apenas ha podido ser saboreada en las siguientes décadas por unos cuantos. 

Mike Tyson, Lenox Lewis, Evander Holyfield, Michael Spinks, Roy Jones, Marvin Hagler, Bernard Hopkins, Kostya Tszyu, Roberto Durán, Pernell Whitaker, por citar a algunos, pero a tal grado es el impresionante desorden que existe en el boxeo, que 13 de las 17 divisiones actuales que tiene este deporte, no han visto un legítimo “campeón mundial” en algunos casos, en más de 30 años, es decir, alguien que haya ganado todas las “rebanadas” de su división.

Ha habido boxeadores legendarios como JC Chávez, Manny Pacquiao, Floyd Mayweather, Oscar de la Hoya, Ray Leonard, Tommy Hearns, Juan Manuel Márquez, Félix Trinidad y muchos más, que ganaron una rebanada, dos rebanadas, ¡tres rebanadas!, pero, o el último “cachito” lo tenía alguien que no quería pelear con ellos o su organismo los amenazó con desconocerlos, o no autorizó la pelea o un  montón de estúpidas razones que se oponían al negocio, aunque no se opusieran al boxeo.

Y encima de todo, además de haber 68 rebanadas denominadas “campeonatos del mundo”, los 4 organismos que más injerencia tienen en el manejo del boxeo, empezaron a repartir “títulos” interinos, “internacionales”, “intercontinentales”, juveniles, de plata, de oro, de diamante, super-campeonatos, y según una cuenta que hice hace no mucho tiempo, sin contar a agrupaciones como la IBO o IBU, UBF, UBO, había más de 100 “campeones mundiales” o “internacionales” o “intercontinentales” que sigo sin entender qué es lo que los diferencia.

Así que cuando Saúl “canelo” Alvarez salga con la intención de hacerse de la cuarta rebanada de la división de peso supermediano contra Caleb Plant el 6 de Noviembre, no será, como equivocadamente dice su manager Eddie Reinoso, el primer campeón mundial absoluto que tenga México, pero sí será, eso es indiscutible, el primero que tenga las 4 rebanadas de la división de las 168 libras creada casi al alimón por el CMB y la AMB a fines de 80´s, y el primer “campeón mundial” que haya en boxeo, aplicando la universalidad de la frase, en muchos años. 

Porque aunque muchos lo ignoren, México tuvo al menos a 9 campeones mundiales, sí, de esos que reconocía todo el mundo, y que cuando uno hablaba del campeón mundial, no había que agregarle un apellido, eran “campeones” y ya. Hoy tiene que decirse, el campeón de la OMB, del CMB, de la AMB, lo cual refleja, que las intenciones con las que surgió en 1963 el Consejo, quedaron como un sueño guajiro, porque nadie va a ceder nada que afecte su negocio. Y lo voy a repetir, sí, el boxeo es un negocio… No nos hagamos tontos…

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