Cuando el deporte crecía…sin gobierno

Este capítulo forma parte del Libro Historia Ilustrada del Deporte del IMSS el cual tuve la fortuna de investigar y redactar, invitado al proyecto por mi amigo Edgar Valero. Es una muestra de que los deportistas mexicanos son más fuertes que las pobres autoridades que siempre los han olvidado.

DANIEL ESPARZA

En el origen era el caos…Sin Profetas  que los guiaran, ni templos populares que les permitieran el libre culto al ejercicio, niños, jóvenes y adultos deportistas en México eran peregrinos desperdigados en campos, lotes baldíos y terracerías, donde crecían como la hierba silvestre, por todo el país y especialmente en la capital, durante la década de los 30’s.

#IMSS #Salud

Provenientes de un siglo donde las élites burguesas eran las únicas con acceso al futbol, el esgrima, la hípica e incluso al boxeo, parecía imposible pensar que los barrios populares, que comenzaban a proliferar en México, y las comunidades rurales pudieran ser capaces de adoptar las actividades deportivas traídas a México, en su mayoría por hijos de clases pudientes que estudiaban en el extranjero.

El deporte mexicano crecía en forma anárquica, con el ímpetu de miles de mexicanos que lo veían como una actividad recreativa, la cual lentamente progresaba en los llanos de las ciudades. Hacia 1932 existían 924 asociaciones deportivas en las que se agrupaban 138,754 deportistas que habían sido formados a fuerza de caídas y raspones en los campos de tierra, en algunos gimnasios o deportivos que ofrecían también el servicio de regadera y baño, por entonces inexistente en la mayor parte de las viviendas.

En 1933, el Presidente Abelardo L. Rodríguez envía al Senado una iniciativa para instaurar un órgano rector del deporte, que tratara de agrupar al gran número de ligas que lucraban con campos, canchas, instalaciones en todo el país, aunque ninguna de ellas generara la formación adecuada de deportistas desde nivel infantil y juvenil. Todo en el deporte mexicano era producto de la inercia y la improvisación de maestros y entrenadores empíricos.

El Presidente Lázaro Cárdenas, desde 1936, consideró el ejercicio como una materia de estudio  para mejorar su proyecto de educación socialista, y logró avanzar en la masificación del deporte entre las clases populares con la construcción del Deportivo Plan Sexenal en la Ciudad de México, en 1938, la más grande instalación para el deporte popular construida hasta entonces.

Sin embargo, en general el deporte y la actividad física eran considerados como un asunto de “vagos” y “flojos”, a pesar de que desde 1936 el Senado de la República había aprobado la celebración del 20 de Noviembre con un desfile deportivo que denotaba “la voluntad pacifista y conciliadora de nuestro pueblo”… aunque nadie supiera de dónde salían aquellos que desfilaban.

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