Cruz Azul… Las cuentas no contadas (sí, así mero…)


EDGAR VALERO BERROSPE
El escándalo se desató cuando la UIF determinó sí presentar una denuncia contra el Lic. Guillermo Álvarez Cuevas y los que saben, y los que ni idea tienen, comenzaron a hablar de temas que sólo saben de ellos porque salen en los diarios.
Estoy convencido que Guillermo Álvarez Cuevas no necesita defensores de oficio en los medios, porque aquí no es donde se litiga. Si es responsable de lo que se le acusa, serán las autoridades competentes las que determinen sus responsabilidades, cuales quiera que sean. Pero en lo que si nos toca, en los deportes, en lo que ha hecho, dejado de hacer, logró o no pudo lograr la Máquina Celeste, eso si es nuestro tema.
Muchos aficionados han hecho escarnio del Cruz Azul por las finales de la liga que no ha podido ganar, y han insultado y humillado, lo que me parece más una señal de frustración de los que los envidian, que otra cosa. En México, uno de los deportes nacionales es hacer leña del árbol caído, pero hace falta que esté caído para hacer la leña. Y Cruz Azul ha caído, sí, pero casi nadie habla de lo que si ha logrado una de las franquicias más exitosas en la historia de nuestro futbol. Y que conste que no le voy a colgar a don Guillermo las medallas de su papá. El tiene las suyas, y son muchas.
Cruz Azul es uno de los equipos que en los últimos 30 años (bueno englobemos a 32 de la dirigencia de Álvarez Cuevas), no solo ha jugado y perdido, también ha ganado 8 títulos, de diferentes trascendencias, pero al final de cuentas, para perder 11 finales de todo tipo y ganar 8, fue necesario haber llegado a ellas.
La suma de lo no conseguido eclipsa para muchos lo positivo que si se ha logrado. Dos finales de torneos largos y 6 de torneos cortos, se suman a la final de la Copa Libertadores de América que no pudo ganar ante el Boca Juniors en 2001, y dos de la Liga de Campeones de Concacaf en años consecutivos en 2009 y 2010. Seguro que en el ámbito local en La Noria, debe de doler haber perdido tres finales ante el América, la última de ellas hace apenas hace dos años.
Pero, y aquí viene el pero, ¿quien habla de que la Máquina ganó tres veces el título de la CONCACAF? ¿Alguien menciona sus dos Copas MX? ¿O la Supercopa o la Leagues Cup?… Pareciera que en la mente de los aficionados sólo existe aquel heroico Invierno del 97 y que lo demás, esos otros siete títulos no valen. 
No hay ningún equipo en el futbol mexicano que haya disputado 19 finales en ese periodo que le menciono, entonces no se puede calificar a la ligera la gestión de don Guillermo sólo por lo que no se alcanzó, como si el ser subcampeón de un torneo fuera para avergonzarse y no por el contrario, sentirse orgullosos. Usted puede seguir con la corriente, si lo desea, señalando que la historia la cuentan los vencedores. Sí, en cierta forma.
Pero el deporte no es un simple recuento de lo que si se logra y de lo que no se gana. No podemos termina diciendo que todos los subcampeones olímpicos, dígamos por ejemplo, Ana Guevara, Fernando Platas, Carlos Mercenario, Raúl González, etcetera, sean unos fracasados porque no ganaron su competencia, y “solamente” fueron subcampeones.
Estoy seguro que los aficionados de la Máquina cambiarían los otros siete títulos de lo que sea que ganó el Cruz Azul, porque hubieran conseguido al menos una vez coronarse en cualquiera de las otras ocho oportunidades que tuvieron en la Liga. Pero si hay un equipo que ha tenido un historial que va más allá de los “digno” es precisamente el Cruz Azul, cuya grandeza no puede simplemente soslayarse en aras de lo que para muchos ha sido una gestión fracturada y llena de frustraciones.
Estoy seguro que cualquiera de los equipos a los que enfrentó el Cruz Azul y eliminó en las primeras fases de la liguilla o semifinales, habrían disfrutado de un relativo éxito por haber alcanzado esa instancia.
Los Vaqueros de Dallas, los Cachorros de Chicago, los Mets de Nueva York, los Indios de Cleveland, los Medias Rojas de Boston y muchos otros equipos en el mundo siguen siendo franquicias históricas a pesar de haber sufrido durante décadas completas, el amargo sabor de la derrota en el momento decisivo. Eso si lo puedo aceptar y entender. No es lo mismo ganar que perder, pero sí, hay que entender en donde y cómo se perdió, y en que circunstancias. 
Al dejar la presidencia del equipo le puedo asegurar que don Guillermo Álvarez es el primero que lamenta no haber alcanzado esos títulos, pero nadie, y eso es absoluto, puede acusarlo de no haber intentado mantener la grandeza de la institución y negarle un lugar preponderante y fundamental en la historia de la Máquina Celeste de la Cruz Azul.

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