Cómo manejar nuestros hábitos alimenticios

Hola amigos de hoy en la noticia soy su Couch Cristina regresamos a los jueves de salud; espero que se encuentren bien después de estos días tan complicados que hemos pasado los mexicanos, creo que esto nos hace ser personas más conscientes y más solidarios, que esto no sea solo en las desgracias sino también en las oportunidades que tenemos día a día de ayudar a nuestros semejantes o regalar una sonrisa. Hoy hablaremos de cómo manejar nuestros hábitos.

 El ritmo de vida de hoy nos hace vivir más cosas en menos tiempo: dependemos de los horarios del subterráneo, del ingreso a la oficina, de la salida de los chicos de la escuela, y de un sinfín de otros condicionamientos. Esto se refleja directamente en nuestros hábitos alimenticios, y lamentablemente, para mal.

Veamos algunos buenos modos de mejorarlos y ordenarlos a nuestro estilo de vida actual, aunque en una versión optimizada.

Analiza los horarios de tu día, como a qué hora debes salir de casa para llegar con el transporte, a qué hora tienes el receso de almuerzo y demás. Anota estos tiempos en tu agenda o en un papel, para facilitar el orden en tu mente.

Luego, determina cuántos minutos tienes para comer en los horarios apropiados. Los correctos hábitos alimenticios incluyen un desayuno completo, una colación de media mañana, un almuerzo, una a dos colaciones por la tarde, y una cena liviana. Planifica un desayuno de 40 minutos, un almuerzo de 30 a 40 minutos, una cena de 40 minutos, y colaciones de entre 15 y 20 minutos. 
Organiza tu tiempo diario para apartar estos momentos, de modo de tener tranquilidad, paz y serenidad a la hora de alimentar tu cuerpo y tu mente.

Sólo tú eres responsable por tu alimentación: si tu trabajo te impide destinar 30 minutos a la hora del almuerzo, entonces ordénate de modo de tener ese tiempo un poco antes o un poco después, pero cúmplelo. Si no te ocupas tú mismo de tu salud, nadie más lo hará por ti. Y recuerda, eres la persona más importante de tu existencia, y cuidarte poco o no darte una alimentación adecuada es el camino directo a la mala salud y al desgano emocional.

 

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