Chivas: Que no pasa nada, aunque sí pase mucho…

EDGAR VALERO BERROSPE

Como suele suceder el hilo se rompió por lo más delgado, y lo más delgado era Luis Fernando Tena. El “flaco” dirigió todo este año un equipo que él no armó y los refuerzos que le costaron al Guadalajara casi mil millones de pesos, resulta que no han anotado un solo gol. Porque el único que los ha hecho es José Juan Macías, que regresó luego de haber sido prestado al León y que tiene sus días contados, pues se supone, esta misma semana viajará a San Sebastián para contratarse con la Real Sociedad en España.

Uriel Antuna, Cristian Calderón, José Juan Vázquez, Jesús Angulo, José Madueña y Alexis Peña quien no ha jugado un minuto este año con el equipo, junto con Macías, fueron los siete “refuerzos que no reforzaron” en nada al equipo tapatío, hundido en una crisis de falta de gol en el arranque del torneo y de la cual, definitivamente, no se puede señalar como único culpable a Tena. Pero como Luis Fernando no era “el técnico de Peláez”, entonces era prescindible y un pretexto para justificar porque a pesar de la escandalosa inversión, el equipo no camina.

Chivas visita esta semana a Juárez y recibe al San Luis en co-condición de colero general y un sólo punto junto al Necaxa, Querétaro y Toluca. Pero como este torneo ni hay descenso, y casi todos los equipos participantes en la Liga van a calificar (12 de 18), la verdad es que resulta difícil entender por qué cortarle la cabeza a Tena sí el riesgo único que enfrenta Chivas por el momento, no tiene que ver con lo deportivo, sino con las escalofriantes negociaciones con las que le van a ingresar a lo largo del año, aún, una barbaridad de millones de dólares.

Por esa razón Amaury Vergara  no se espantó con los 40 millones de dólares que pagaron por sus refuerzos-chinampina, con la visión espectacular de Ricardo Peláez que parece encaminado a sumar otro fracaso en su gestión como director deportivo o puesto que se les ocurra ponerle esta semana en Guadalajara, tal y como le pasó en Cruz Azul.

Hablar no es bueno. Pero ese defecto lo tiene Peláez quien a la mejor fue muy buen comentarista, pero en la posición en la que se encuentra, no se le paga por “aventarse” declaraciones glamorosas y espectaculares, le pagan por armar y dirigir la estrategia del equipo, pero él no es director técnico ni puede decirle a este, qué o quién debe de alinear, aunque le hayan costado una fortuna esos refuerzos al equipo.

Chivas comenzó el año con una participación no mala, sino malísima, después de una victoria ligó cinco encuentros sin conocer la victoria y de acuerdo al pronóstico que en este mismo espacio hicimos, empezó a levantar en la fecha 8, y su funcionamiento mejoró al grado que se metió en la parte alta de la tabla hacia la fecha 10 que fue cuando se suspendió y posteriormente canceló el torneo.

¿Qué habría sucedido si no se le hubiera ocurrido a Alejandro Irarragorri influir hasta el tuétano de la Liga para cancelar el torneo?… Tal vez habríamos tenido una final Cruz Azul-Guadalajara… En vez de eso, tuvimos una inexplicable cancelación, un nuevo torneo y la cabeza de Luis Fernando rodando del patíbulo en la fecha tres, mientras que el técnico del Atlas, Rafael Puente sigue disfrutando de la beca que le dio, ¿quien? precisamente Irarragorri, quien ni se inmuta al ver que sólo ha ganado 3 juegos y empatado uno a cambio de nueve derrotas en la Liga en lo que va del año.

Claro que Puente ha de ser muy simpático, pues sus récords como técnico hacen inexplicable su contratación, pues ahí quedan sus 8 derrotas consecutivas al frente del Querétaro, y aquella racha de una victoria en nueve partidos con Lobos BUAP. Pero esa es otra historia.

Peláez se equivocó y como siempre sucede, es quien no se va a ir, y Chivas, que siempre se queja de todo, de que le venden caro, de que todos le juegan a ganar (como si a los otros equipos no fuera así), ahí hundido en la mediocridad y Ricardo que debió haber estado al tanto de lo que era la disciplina, fue al que le pasó  de noche todo como si no hubiera sucedido nada. Entre los que se le fueron de fiesta, los que se contagiaron y los que por falta de trabajo adecuado durante el gran encierro se lesionaron al regresar, el desastre no fue de Tena, fue de quien tenía que haber velado por esos temas, Ricardo Peláez, nadie más… 

Pero al fin, tiene un pretexto, que no era “su técnico” y, como no es “su lana”, pues no pasa nada, aunque si pase mucho… Hace un año, antes de que llegara Tena el desastre era igual o peor, pero con Tomás Boy… En lo que sí tenía razón Peláez, es que en Chivas ya no se hablará de descenso… Será por ya no hay… ¿Y de títulos?… Ah, de eso luego hablamos, porque la Copa ya se les fue…

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