Carlos Vela, ya lo dice la canción, “viví sin conocerte…”

EDGAR VALERO BERROSPE

Es la eterna historia del futbol mexicano… La historia de los futbolistas vestidos de Divas, dándose a desear, hasta que alguien, con los pantaloncitos bien puestos, y me parece que ya estamos encontrando a ese personaje, les ponga un alto a tipos cuya soberbia les hace que se les olvide que estos momentos fue por los que lucharon toda su vida…

Usted ya sabe que estoy hablando del nuevo “Superstar” del futbol mexicano, Carlos Vela, quien de pronto, y sí, lo ratifico, de pronto, dejó la veleidad con la que se comportaba en la cancha para ser, finalmente, el goleador que siempre pudo haber sido. Yo entiendo que de  ninguna manera su camino ha sido fácil, que nunca jugó como profesional en la Liga MX y que han pasado ya 15 años desde aquel 2004 cuando, un 2 de octubre, contribuyó con su esfuerzo y sus goles para que México obtuviera su primer campeonato mundial en el futbol.

El Arsenal y la media docena de camisetas que ha defendido lo fueron curtiendo paso a paso, hasta formar aquella gran sociedad con el ahora campeón del mundo, Antoine Griezmann (que se ve muy raro vestido de catalán) en la Real Sociedad donde ganó mucho dinero pero donde anotó 73 goles en los 250 partidos que fue parte del equipo vasco.

Queda su espectacular campaña del 2013-2014 cuando consiguió 16 tantos y que fue cuando se hizo de un nombre, aunque inexplicablemente se vino abajo y de plano mejor su equipo decidió venderlo para recuperar el dinero que habían pagado por su traspaso al Arsenal. Vela fue un mejor negocio para el equipo donostiarra como préstamo que cuando lo compraron y así, de la noche a la mañana apareció un día la nota de que se unía a los hermanos Dos Santos en el futbol de Estados Unidos.

“Si yo llegara a dirigir en Europa, Vela sería mi primer refuerzo” fue lo que me dijo antes del Mundial de Rusia el técnico nacional Juan Carlos Osorio, y luego continuó señalando que era muy pronto para que se refugiara en la MLS, pero que tenía, por supuesto, todo el derecho de hacerlo. Y tan grande le quedó al futbol “gringo” que en dos temporadas ya lleva 51 goles, incluyendo su brutal campaña de este 2019 donde sumó ya 34 anotaciones y no se ve quien lo vaya a parar.

Pero “Velita” no quiere regresar al Tri. Y el técnico nacional ya ha puesto condiciones, primero que diga que sí quiere ser convocado y luego, a ver si lo convocan. Es una novela que ya hemos visto antes. Con Nery Castillo, con Rafa Márquez, Giovani, Jonathan y por supuesto con Vela pasando por el Chicharito Hernández. Ya faltan dedos de las manos para totalizar a todos los jugadores que se siguen poniendo sus moños para participar con el Tri, un asunto que más allá de los vergonzoso que resulta tener que informarlo, es algo delesnable. Absurdo. Ridículo. Pero ya no nos extraña.

Vela, quien ha dicho a los cuatro vientos que no le gusta el futbol (mucha ha de ser su necesidad que trabaja en algo que no le gusta, aunque lo hace muy bien) me parece que al desairar a la Selección Nacional, a los aficionados, y, al futbol en pleno, si nos hace daño, aunque más daño se hace él. Me queda claro que en cerebritos como el suyo o el de CH14 hay situaciones que ya no cuentan, pero no por ello pueden pasar inadvertidas, y es una pena, más que el sentimiento de indignación, es una pena, insisto, que mientras vemos a jugadores de otros países suspirando por ser seleccionados nacionales, orgullosos, estrellas y novatos, de formar parte de su equipo nacional, acá en México seguimos con la misma fregada desgracia de que el ego les nuble su capacidad de raciocinio a los futbolistas que han alcanzado, de la forma que sea, el éxito en su carrera y no se sientan agradecidos de haber nacido en el suelo que nacieron, México lindo y querido.

No es que estemos sobrados de jugadores, pero si el Chicharo y Vela y los que sean, incluyendo a los que se van de parranda en plena concentración, no les interesa ponerse la camiseta nacional, que no los pelen, que no los llamen, que ni siquiera sean mencionados para que no sigan creyendo que nos hacen el favor. Si están, qué bueno, pero si no están, tampoco creo que sean imprescindibles. 

Ya es de verdad absurdo que un país de 120 millones de personas no puedan producir una selección de 25 jugadores de alto nivel, pero más absurdo es que los pocos que fueron detectados, que fueron apoyados para que crecieran y que se les dio la oportunidad, no estén dispuestos a “devolver” el favor… Pero no nos extraña, así es de “malagradecido” el mexicano por naturaleza… Ya lo decía Vicky Carr en su versión de de aquella canción llamada“Total”, “viví sin conocerte, puedo vivir sin ti…” Y sin Vela, y sin el Chicharo y los que les sigan… Es en serio…

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