Batman, 80 años usando mallas

A cumplir sus primeros 80 años, lo único que lo identifica a Batman con el paso del tiempo son sus mallas ajustadas.

Las primeras series de 1943 lo rescataban con una capa más parecida a una sábana, atada a una careta cuya nariz y orejas picuda le daban un aspecto de grulla con cuernos, pero negra.

Para los niños era difícil explicarnos su relación con el joven Robin, porque ¿qué parentesco o relación tiene un hombre adulto, rico, soltero que gusta ponerse mallas y calzones sobrepuestos con su entenado?…lo que fomentó ciertas suspicacías para los más pícaros de la cuadra.

Luego vino el boom del color en la televisión y lo conocimos a través de un gordito llamado Adan West, a cuya máscara le pintaron cejas, en un rasgo cómico que idenifiqué muchos años después. Los ¡Boom!, ¡SPlash!, saturaron de color las batallas contra los malos y a nadie le importaba saber las motivaciones del millonario disfrazado para combatir el crimen.

Con Tim Burton el carácter malévolo del Guasón le robó un poco la atención a un Batman que lucía distraido y ensimismado, aunque el ambiente obscuro nos hizo entender por fin porque la Ciudad se llamaba Gótica.

El Caballero de la Noche le dio otro sentido al personaje, mostrando el lado psicótico de Bruce Wayne, atormentado entre la necesidad de justicia y a la vez el deseo de castigo.

La última versión del Batman prepotente de la Liga de la Justicia que confiesa que su mayor poder «es tener dinero», vino a completar el cuadro de contradicciones de un ícono de la cultura estadounidense que a los 80 años sigue soltero y tiene que ponerse mallas para sentirse fuerte.

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