Ana Guevara, se va, se va, ¿se va?…

EDGAR VALERO BERROSPE

Hace muchos años aprendí que no debía “volarme” la información de nadie, y así me he mantenido mis 36 años como periodista. Algunos colegas en cambio les gusta pavonearse y hacer caravanas con sombrero ajeno. Ya darle crédito al que ayer quiso hacerse el importante con la información que publicamos en estas paginas del Ovaciones antes de que el Covid-19 nos diera el arrastrón que nos ha dado, no tiene caso.

Ana Gabriela Guevara, según nos dijo su almohada (no hay nadie más cercano a ella), hace casi cinco meses, iba a dejar la CONADE luego de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, para ser más exactos, en septiembre. Así lo publicamos y, aunque muchos se rieron de lo que dijimos, esa era, es, pues, la absoluta verdad. Los tiempos cuadraban para que hiciera su campaña para gobernadora de Sonora representando al PT, de la cual es alta funcionaria, pero con el paraguas de la 4T, es decir, con MORENA atrás de ella. Nada ha cambiado.

Ni siquiera la pandemia y el hecho de que la Secretaría de la Función Pública anda atrás de sus huesos por la cantidad de cosas mal comprobadas que hay en la CONADE la hicieron cambiar de opinión. Y cuando se supo que los Juegos Olímpicos se pasaban al verano del 2021, pues le quedó más a modo el asunto. Así, el fracaso, que es el escenario más probable para muchos de nuestros desahuciados deportistas mexicanos, no será su responsabilidad, porque para cuando llegue la cita en el lejano oriente, ella estaría, si sus cálculos le salen bien, a punto de tomar posesión como gobernadora constitucional de su natal Sonora.

Digo que si sus cálculos le salen bien, porque después de lo que ha venido pasando en el territorio nacional y Sonora está incluido en él, nadie dudaría que sus posibilidades de ganar las elecciones se han reducido de forma dramática, sin importar que tan arriba o que tan abajo estaba en las encuestas (que de hecho estaba bastante abajo). Así que esa es la razón principal por la cual ha agregado una especie de cláusula “salvavidas” que dice que pedirá permiso para contender en las elecciones, sin tener que renunciar a su puesto.

Esta es la asquerosa práctica en la que se han acomodado los políticos mexicanos que, ahora se van temporalmente y si no logran el éxito en sus “suspiraciones” entonces regresan a seguir causando daño en el sitio donde estaban antes de su fracaso. Ana ya aprendió de este tema y aplica la de sexto año, de “me voy, pero tal vez regrese”.

Y mientras, confiando inexplicablemente en los dos personajes que más tranzas y daños han causado a su administración en la CONADE, Sergio Monroy y Maricela Rafael “la consen”, ya se sabe que se quedarán a cargo del “negocio” mientras conoce su suerte en las elecciones estatales. El tal Monroy y la señora Rafael son dos auténticas fichas manipuladoras, son como el “retén” de seguridad de la oficina de Ana en San Fernando, los que se encargan de que no llegue nadie a ver a la titular del organismo, si ellos no están informados o “incluidos” en el tema. 

Esto último es la única razón por la que sigo creyendo en que Ana Guevara conserva la honestidad que exhibió y proclamó cuando pudo hacerlo representando mejor que casi todos, al deporte mexicano a nivel internacional, pero que rodeada de puro “gandalla” y puro “tranza” ha logrado que esa condición esté en duda, al nivel de los funcionarios más descalificados del Gobierno Federal. Pero como decía mi abue, nadie experimenta en cabeza ajena.

Lo que sigo sin entender es cuando cambió de ideas Ana, cuando fue que encontró que el deporte no era su prioridad y se dejó abusar de su círculo más cercano al extremo que ahora se conoce. Las opiniones de sus “cuates” y “cuatas”, no de sus amigos, porque sus amigos le hubiéramos recomendado muchas cosas que al contrario, la habrían ayudado a trascender como una histórica dirigente deportiva, pero no quiso.

Hoy, a un año de distancia le garantizo, así, le garantizo que no ganará las elecciones y que cuando quiera regresar a la CONADE con la bendición del jefe de su jefe, tal vez ya no encuentre las condiciones que le permitieron llegar a estos niveles, y con cierta animadversión por haber dejado botado al deporte nacional, ni siquiera pueda volver a sentarse en la silla que sus excompañeros deportistas creyeron que ocuparía con gran dignidad y no, que sería el más grande fiasco en la historia de la CONADE. Y esto señor EG, también lo informo a tiempo, por si quiere volver a robarse mi información sin darme crédito.

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