¿Adiós al Guacamole?

 

Una torta, una ensalada, los tacos o las tostadas “no tienen alma” sin sus buenas rebanadas de aguacate. El año pasado ya comimos pozole y tacos sin limón, porque se disparó su precio, y este año sólo nos imaginamos el guacamole.

El precio del “oro verde” se ha elevado mucho. A finales de julio y principios de agosto alcanzó los 90 pesos en algunas ciudades de nuestro país. La Profeco informó que dependiendo del lugar de compra se vende entre los 55 y los 75 pesos. Bajó, pero aun así sigue siendo caro.

El aguacate es una de las aportaciones de México al Mundo. El Consejo Nacional Agropecuario asegura que nuestro país es líder en exportar a diversos países este delicioso fruto. Simplemente los envíos  a Estados Unidos equivalen a  mil 600 millones de dólares y el año pasado se rompió récord con la venta de más de 787 mil toneladas al país vecino. Y cómo olvidar que el día del Super Bowl se venden hasta 400 millones de dólares, en puro guacamole y aguacates.

Ante lo caro, algunas fuentes culpan a la plaga de la mosca blanca,  otras a la falta de producción, o aseguran que es una sobredemanda como estrategia comercial;  lo cierto es que de acuerdo con el Diccionario Breve de Mexicanismos la palabra  aguacate viene del náhuatl y es una combinación de “ahuacatl”, que significa testículo, y de “ahuatl”, árbol. Así que “no me toquen los aguacates” porque la buena cocina mexicana, sin el verde que te quiero verde, no lo es.

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