A los únicos que les preocupa “el Canelo” es a los que le pagan…

EDGAR VALERO BERROSPE

La pelea del próximo 2 de Noviembre entre Saúl Alvarez y el ruso Kovalev me trajo a la cabeza lo que sucedió en aquel 1987, cuando el CMB, la OMB y organismos aledaños, empezaron la batalla pàra ver quién sería el primer campeón mundial de la historia en 5 divisiones. En una esquina, Ray Leonard enfrentaría a Don Lalonde, en una batalla para encontrar al campeón mundial de peso supermediano, donde iban a converger el exmonarca de los medianos, Sugar Ray, y el canadiense que era monarca de los pesos semicompletos.

A pesar de los muy buenos recuerdos que siempre me acompañan de mi querido don José Sulaimán, cuando algo se le metìa en la cabeza, era casi imposible que dejara de hacerlo. Así que, buscando a su nuevo campeón mundial de una nueva de las muchas divisiones intermedias que creó con la idea de que fuera más humano el boxeo, propuso y fue “aceptado” por el Comité Ejecutivo la batalla entre el gigantón troncón Lalonde y una de las más grandes maravillas de la historia, el gran Leonard, quien había destronado a otro inolvidable, “Marvelous” Marvin Hagler, pero que se había retirado por un presunto desprendimiento de retina.

Y la pelea fue… Si Leonard ganaba, como sucedió, ganaría el título supermediano y el semicompleto y pasaría a la historia por tener cinco coronas en su haber. Evidentemente el negocio no era únicamente de Bob Arum, sino que había más jugadores, Don King por ejemplo, quien se sacó de la manga la pelea por el vacante (también) campeonato mundial supermediano de la OMB entre “la Cobra de Detroit” Tommy Hearns y James Kinchen (un maleta tan maleta como Kovalev, el rival de el “Canelo”). La diferencia de las dos peleas fue de apenas unos días.

Leonard había sido campeón mundial welter y superwelter, obtuvo el título mediano mediano de Hagler y sumaría dos títulos más para totalizar 5. 

Por su parte, Hearns, quien se nos metió en la cabeza para siempre por la paliza que le dio a Pipino Cuevas (que nunca se llamó “José” como solía anunciarlo mi amigo el doctor Alfonso Morales, sino Isidro Pipino, ganó la corona welter ante el mexicano; venció al gran Wilfredo Benitez para agenciarse el título de los superwelters del Consejo, y en peleas consecutivas ganó el título semicompleto del CMB ante Dennis Andries y el mediano (al que había renunciado Leonard) ante Iran Barkley antes de la mentada pelea ante Kinchen, ocurrida el 4 de Noviembre de 1988. 

Lo curioso del asunto es que la pelea de Hearns, como digo,  fue el viernes 4 de Noviembre y la de Leonard ¡en lunes!, el 7 de Noviembre de aquel mismo 1988… Y para los historiadores ha quedado el hecho de que “la Cobra” es el primer boxeador que ganó cinco títulos mundiales en divisiones diferentes con tres días de ventaja sobre Leonard. 

Tal vez haya quien alegue que en esos días la OMB era poquito menos que un cero a la izquierda, pero, para poner en perspectiva las cosas, si el Comité Olímpico Internacional nos dio una medalla de polo de los Juegos de París 1900, casi 80 años después de que se analizó como estuvo integrado el equipo mexicano con un “gringo” que luego se naturalizó mexicano, muchos años después, pues entonces los títulos de la OMB que hoy tienen “su valorcito”, pues deben ser reconocidos como tales… 

Como complemento de la historia, le diré que el 12 de junio de 1989, Leonard y Hearns se vieron las caras por segunda vez en su historia, ocho años después de la primera pelea y 8 kilos de por medio adicionales, y el veredicto fue un “salomónico” empate, que ha pasado a la historia como uno de los “más dudosos”  fallos en la historia del deporte de los puños…

Asì que el “Canelo” podrá seguir enfrentando a todos los “Kovalev” que quiera en su carrera, pero seguirá siendo un “perico perro muy millonario”, pero jamás será reconocido como un gran campeón… Por esa razón creo que la cadena DAZN debe seguir preocupada por el irresponsable contrato que firmaron, porque los millones de dólares no se ve de donde puedan venir…

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