A 5 meses de Tokio, el deporte (y el mundo) contra la pared

EDGAR VALERO BERROSPE

Yo sé que habrá un montón de colegas que están más ocupados de analizar qué pasa con la Liga de Campeones de la Concacaf y si las Chivas van a conseguir una nueva victoria en la Liga MX, ahora enfrentando al León (cosa que podría garantizar que no va a suceder), mientras el planeta entero vive con la angustia hecha “nudito” en la garganta con el brutal brote del virus ahora denominado COVID-19, antes de unos días simplemente llamado coronavirus (aunque hay cientos de tipos de coronaviruses).

Y aunque faltan cinco meses para que comiencen los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, y el Comité Organizador insiste en que se llevarán a cabo como estaban planeados, la verdad es muy diferente. La mayor parte de los casi 11 mil atletas que participarán en las pruebas convencionales y los más de 4 mil Paralímpicos se han visto afectados en sus programas de preparación, mientras que el programa de entrenamiento de los más de 80 mil voluntarios se ha pospuesto por lo menos hasta mayo, en lo que ha sido por lo pronto, la visión de los organizadores para evitar los contagios masivos.

La lista de problemas que está enfrentando el movimiento deportivo a nivel internacional resulta ya de escándalo. Por supuesto que nada puede estar por delante de la preocupación para evitar que se siga propagando este mortal que virus que ya ha cobrado casi tres mil vidas en China y otros países.

Dentro de un mes, el 26 de Marzo debería de empezar el recorrido de la antorcha olímpica por las 47 prefecturas de Japon, se calcula que habría más de 10 mil relevos. Japón tiene hasta el momento el cuarto mayor número de casos de coronavirus, sólo detrás de China donde hay casi 80 mil infectados, Corea del Sur e Italia.

Aún con las consideraciones de que la llegada del verano al Hemisferio Norte podría disminuir la propagación del virus, ya se ha dado un durísimo impacto a los Juegos, pues China es la tercera potencia mundial de los Juegos Olímpicos si tomamos como referencia lo acontecido en Río 2016, donde ganó 26 medallas de oro, sólo una menos que Gran Bretaña, y 20 abajo de las conquistadas por Estados Unidos que fue el ganador.

Los principales seleccionados chinos se encuentran entrenando en instalaciones confinadas y sin posibilidades de salir a competir al extranjero debido a las restricciones implementadas por todos los países del mundo. Otros equipos chinos se encuentran en diferentes países sin la posibilidad de regresar a casa por el temor a ser contagiados, con las consecuencias que podrían ser incluso letales.

Algunos otros casos han sido los de equipos como el de gimnasia, que conquistó la medalla de bronce en Río 2016 y que no fue aceptado para participar en un evento internacional celebrado recientemente en Australia, mientras que el equipo de futbol femenil está en cuarentena en Brisbane esperando un duelo ante Corea del Sur, clasificatorio para Tokio 2020.

Por supuesto que están además las dudas de cuantas personas querían viajar a Japón para ver los Juegos, lo que también ha golpeado al turismo en la región. Los organizadores aún creen que cinco meses son tiempo suficiente para que las cosas tomen un mejor rumbo.

A lo que acontece con Tokio 2020, habría que agregarle el desarrollo de la Euro 2020, de la cual aún no ha fijado una postura la Unión Europea de Futbol, tomando en cuenta, por ejemplo, que Italia, donde se dio un poderoso brote la semana pasada, será sede de varios partidos de la fase de grupos y uno de cuartos de final. Hoy se estará jugando a puerta cerrada en el Estadio San Siro de Milán, el duelo de vuelta de los 16avos de final de la Europa League entre el Inter y el Ludogorets de Bulgaria, pues es precisamente en la zona norte de Italia donde se detectó el brote.

La suma de selectivos y competencias de todo tipo cancelados o pospuestos, desde boxeo, volibol y futbol hasta ski y automovilismo, dentro, cerca, fuera y muy lejos de China es impresionante. Pero nada, insisto, puede estar sobre la cuasi-emergencia global que se está viviendo y de la cual, por el momento afortunadamente, México se ha salvado a pesar de los casos en San Diego y San Antonio, ciudades extremadamente cercanas y familiares a los ciudadanos mexicanos.

Esta no es la primera vez que la naturaleza nos confronta de esta manera, pues aunque muchos lo hayan olvidado, en 2014 la Copa Africana que se iba a llevar a cabo en Libia tuvo que moverse a Sudáfrica y decenas de partidos eliminatorios para Brasil 2014 tuvieron que jugarse en sedes alternas debido a la epidemia de evola que azotó el oeste de Africa y que alcanzó a Italia, España, Gran Bretaña y Estados Unidos y que costó la muerte de más de 11 mil personas durante los dos años que tardó en ser contenida.

Así que aunque el deporte no es lo más importante en la vida de los países, por ser una crucial parte de su estructura está sufriendo las consecuencias que, esperemos de verdad, no terminen por llevar a la cancelación, posposición o celebración a puerta  cerrada de la cita deportiva más importante del mundo prevista para iniciar el 24 de julio.

A %d blogueros les gusta esto: